19 jun 2026
Europa no puede vender su alma en nombre del retorno
La aprobación este miércoles en el Parlamento Europeo de la modificación de la política europea de retorno se presenta como una reforma técnica, pero en realidad expresa una opción política y moral: otorgar mayor peso a la rapidez, la coerción y la expulsión que a la dignidad de las personas y a la protección efectiva de sus derechos.
Cuando la excepción se convierte en norma, el sistema pierde su orientación ética.
Las personas migrantes no son cifras, ni expedientes, ni un problema logístico que haya que reducir. Son hombres, mujeres, niños y familias con historias a sus espaldas.
La seguridad no se construye castigando más, sino protegiendo mejor; no se fortalece exportando problemas, sino creando vías legales, procedimientos justos y comunidades capaces de acoger con realismo y humanidad.