"El nuevo purpurado filipino se sintió, según sus propias palabras, como en un torbellino. Monseñor Pablo Virgilio David, obispo de Kalookan, una sufragana de la gran iglesia de Manila y una diócesis pobre, todavía no se lo podía creer hasta que le enviaron un vídeo del momento en que el Santo Padre hacía el anuncio desde la legendaria ventana del Palacio Apostólico"
"David es el cardenal filipino número 10. Un obispo de los pobres, luchador vociferante contra los asesinatos extrajudiciales perpetuados por el régimen de Duterte y que le mereció la enemistad de este"
"La honda del David filipino fue su púlpito y su pluma. Sus piedras la palabra evangélica vivida con y para los pobres. Su Goliat no es solo Duterte, sino un sistema oprimente operante en la vida cotidiana filipina"
"¿Permanecerá David en Kalookan o se irá al sur, como Cebú, quien a partir de Francisco ha dejado de ser sede cardenalicia? Solo el papa puede responder a esta pregunta. Pero está claro qué tipo de hombres formarán la mayoría en un eventual cónclave"