Tras el schok inicial que dejó un tanto paralizada a la comunidad católica de los Estados Unidos, con su Conferencia Episcopal al frente –salvo algunas muy meritorias excepciones–, la Iglesia comienza a reaccionar, con su voz y sus gestos, a la delirante política antimigratoria del presidente Donald Trump, que ha prometido deportar a unos 11 millones de personas que se encuentran en el país de manera ilegal, la mayoría de ellos, cristianos de distintas confesiones
Para este cambio de postura han sido fundamentales las reciente palabras de advertencia del propio papa León XIV, quien, al abordar el significado del término “provida”, tan querido por el universo MAGA, señaló que “alguien que dice: 'Estoy en contra del aborto, pero estoy de acuerdo con el trato inhumano a los inmigrantes en Estados Unidos', no sé si es provida”