"33 no es solo un musical. Es mi legado espiritual. Es el mensaje que Dios me inspiró para hacérselo llegar a los demás. Es mi manera de entender el Evangelio, las palabras que predico y que canto, que incluso llevo grabadas en mi anillo"
"Nunca pensé que por consentir que se explotase mi obra, pudiese acabar perdiéndola para siempre"
"Yo no tengo ningún poder de decisión sobre mi musical ni puedo enviar materiales a mucha gente que me los pide. No puedo seguir con mi especial misión pastoral, ni puedo cumplir el encargo del Papa Francisco sobre “33 El Musical”. No puedo hacer mi plan de “popularizar el musical” en parroquias o grupos amateurs. He perdido absolutamente el control artístico y espiritual de mi propia obra"
"Padecí una grave depresión. Sentí que había perdido mi alma. Perdí mi inspiración, mi creatividad, mi alegría y, lo peor, mis ganas de vivir. Gracias a Dios, a mi familia, a mi parroquia y a mis amigos pude salir adelante"
"Dios, que es el que me inspiró “33 El Musical”, encontrará el camino para que esta historia de luz se extienda por el mundo con el espíritu con la que la creé"