"Una muchedumbre que no se mueve solo por ocio, ni por música, ni por consumo: se mueve —desmiente a los profetas del desencanto juvenil— por la fe, el sentido de la vida y por un ideal que trasciende la búsqueda inmediata del placer"
"Es la generación de los buscadores o, como decía el añorado Papa Francisco, de los que ‘hacen lío’. No se avergüenzan de decir que creen en Jesús, que rezan y que sueñan con una Iglesia a la altura del ideal samaritano"
"Tor Vergata no ha sido —ni será— solo una muchedumbre efímera. Es la señal de que la Iglesia, con León XIV al frente, sigue teniendo en la juventud su mejor profecía: una generación capaz de rezar, cantar, abrazar y comprometerse"