“Podemos lamentarnos de que el conflicto en Ucrania persista, pero al fin y al cabo, a duras penas podremos tranquilizar nuestra conciencia… Si nos encomendamos a Cristo, surgirán iniciativas, quizá muy sencillas, pero profundas y duraderas. No podemos resolver el ‘problema’ de los refugiados, no podemos instaurar la paz, pero podemos llegar a personas concretas y transmitirles nuestra paz interior, si la tenemos”
“No son nuestros planes pastorales, ni nuestros proyectos personales los que hacen crecer a la Iglesia, sino nuestro humilde, pero perseverante, testimonio de Él", aseguran Pezzi y Cubinin
La carta anuncia también la participación del arzobispo Pezzi y de Oksana Pimenova – una joven laica de Moscú, comprometida desde hace tiempo en la pastoral juvenil de la diócesis – en el próximo Sínodo de los Obispos en Roma, así como la creación de una Comisión Jubilar para 2025, que coordinará las diversas iniciativas locales para el Año Jubilar