2 ago 2020
El convento que pacificó Ruzafa, "teatro de odios, venganza y muertes"
Con el clero delincuente, el prelado fue muy duro. A los curas más díscolos los encerraba en el castillo de Chulilla. Aún está en el portón del recinto el ventanuco por el que se permitía a los clérigos presos asomarse a ver desde lo alto del monte las procesiones de Corpus del pueblo
Las Clarisas fueron bálsamo en la convivencia diaria y enfrentada de los bandos vecinales y ayudaron a establecer la paz, el bien y la concordia, de acuerdo a sus lemas como Orden religiosa
De los bellos jardines, hechos a la manera de Córdoba y Siria no queda nada, el “progreso” lo ha arrasado y aplastado todo el asfalto