El prelado agradeció y animó a los futuros diáconos permanentes a realizar la misión que se les encomiende, que es la misión de la Iglesia, en unos momentos tan especiales “dificultades que atravesamos, vientos recios y contrarios, la pandemia, la pobreza, el alejamiento de Dios"
Llamó a los futuros diáconos a ser” austeros, pacíficos, no ingenuos, generosos, a actuar sin complejos de cobardía, sencillos, seguros, felices, alegres, haciendo el bien como Jesús, hablando como El anunciando y testificando la buena nueva del Evangelio, atendiendo a los enfermos, proclamando la Palabra de Dios"
Finalizada la Misa felicitó a los admitidos y sus familias subrayando que el diaconado no es una cuestión secundaria, sino un sacramento de una Iglesia evangelizadora para llevar la buena noticia de Jesús a los pobres