No toda espiritualidad no-dual es inocua ni toda apelación a la renovación no teísta del lenguaje religioso resulta compatible con una ética de la justicia, de la liberación y del reconocimiento del otro.
Cuando una potencia imperialista, como los Estados Unidos, decide intervenir militarmente, no lo hace para proteger derechos humanos, sino para imponer de modo inhumano sus intereses estratégicos, económicos y geopolíticos.
En medio de la crisis de credibilidad de las instituciones y del cansancio espiritual que muchas personas creyentes experimentan, podemos inspirarnos en una propuesta antigua y, a la vez, profundamente nueva de renovación de la Iglesia: formar comunidades monásticas laicas, autónomas, enraizadas en la vida cotidiana y abiertas al mundo.
Mientras la jerarquía se atrinchera en documentos que repiten fórmulas ridículas como que el hecho de ser varón es esencial para ser ordenado, el Evangelio sigue abriéndose camino. No en los dicasterios ni en los despachos episcopales, sino en la vida concreta del Pueblo de Dios.
Para la espiritualidad cristiana de la liberación, que combina contemplación profunda y compromiso histórico con los pobres, la corriente de la no-dualidad puede ser al mismo tiempo una oportunidad y un riesgo. Una oportunidad para superar dualismos estériles; un riesgo cuando deriva en deshistorizar la fe o en diluir la alteridad en un monismo indiferenciado.
Esta tradición, que intenta ser recuperada por algunos seguidores y seguidoras del monacato laico hoy, nos recuerda que la espiritualidad cristiana nace cuando la fe se convierte en alternativa existencial frente a cualquier forma de opresión.
"Los discursos de autoayuda y productividad, al servicio de las culturas capitalistas y patriarcales antievangélicas hegemónicas, se infiltran incluso en espacios espirituales que nacieron para promover una humanización integral"
"En este escenario, la filosofía de Byung-Chul Han puede convertirse en una brújula crítica"
"Y esta capacidad crítica, frente a discursos que introducen los valores individualistas y productivistas hegemónicos, será clave para cualquier grupo contemplativo que quiera cultivar una espiritualidad humanizadora en el siglo XXI"
Los discursos de autoayuda y productividad, al servicio de las culturas capitalistas y patriarcales antievangélicas hegemónicas, se infiltran incluso en espacios espirituales que nacieron para promover una humanización integral.
"El crecimiento personal es un camino de retorno: volver a la propia fuente interior de sabiduría, aquella que la vida, las experiencias dolorosas o la falta de amor incondicional han ido oscureciendo"
"El darse cuenta es un gesto profundamente espiritual: es la puerta a la verdad que nos hace libres"
El crecimiento personal es un camino de retorno: volver a la propia fuente interior de sabiduría, aquella que la vida, las experiencias dolorosas o la falta de amor incondicional han ido oscureciendo.
"Vivimos en una época donde la prisa se confunde con el sentido, y el ruido exterior parece imponerse sobre la voz interior"
"El Counselling Humanista Existencial, nace precisamente de ese gesto: el de volver a mirar lo humano con hondura, ternura y lucidez"
"Un espacio donde la filosofía se encarna, donde la psicología se vuelve diálogo, y donde la espiritualidad se expresa en el simple acto de acompañar a otro ser humano en su camino hacia el sentido"