¡Creencias, creencias! Por una parte, la creencia en los valores eternos, en la savia del cristianismo, en la linealidad cristiana de nuestra historia, en la esencia de España,...; por otra quienes, aun defendiendo las “esencias patrias”, quisieran que éstas se desligaran de las creencias religiosas; por otra quienes están abiertamente en contra y, pretendiendo romper con ese pasado oscuro, quieren insuflar nuevo espíritu en la sociedad; por otra, aquellos que reniegan de la virtualidad de la unión patria y pretenden alzar una nueva sociedad basada en la radical separación de las distintas regiones guiados por nuevos “impulsos nacionales”.