28 feb 2026
La limosna y la revolución de la austeridad compartida
La limosna no es unidireccional. Somos simultáneamente benefactores y mendigos, solidarios y necesitados. Esta doble condición revela una verdad más profunda que cualquier programa asistencial: somos criaturas dependientes llamadas a la comunión.
La propuesta de una revolución de la austeridad no es una moral de privación triste, sino una moral para la libertad. Vivir con lo suficiente para que otros vivan no es pérdida, es justicia. Gran parte de las carencias globales podrían reducirse si el exceso de algunos fuera moderado. ¿Cuántas necesidades existen porque otros consumen sin límite e impúdicamente? La austeridad evangélica no empobrece la vida; la enriquece de sentido fraterno.