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Guillermo Jesús Kowalski

Guillermo Jesús Kowalski

27 ene 2026

El pensamiento de Francisco ante Davos y la Tecnocracia global

En Davos, donde los nuevos arquitectos del futuro levantan torres de datos y algoritmos, el paradigma tecnocrático denunciado por el papa Francisco revela su idolatría: un progreso que, como Babel, pretende tocar el cielo y termina sacrificando a los pobres y a la tierra...La esperanza cristiana no consiste en demonizar la tecnología ni en idealizar un pasado sin técnica, sino en reorientar el poder hacia el cuidado de la vida.

23 ene 2026

Pueblo de Dios y Democracias

¿con qué autoridad moral puede la Iglesia hablar sobre la democracia cuando ella misma ha tardado casi dos mil años en comenzar a recuperar formas reales de participación y corresponsabilidad eclesial? Pero la Iglesia puede y debe hablar de democracia, aunque no como quien enseña desde la perfección, sino como quien camina desde la conversión, como Pueblo de Dios que acoge, sirve y samaritanea. De este modo, puede aportar a la democracia aquello que aún no vive plenamente: una pedagogía de convivencia que confiesa humildemente como horizonte evangélico.

16 ene 2026

El Kerigma y el lugar desde donde se lo anuncia

No basta recordar cuál es el contenido central de la fe si no se examina el lugar existencial, social y eclesial desde el cual se lo anuncia...No es solo lo que se dice, sino cómo y desde dónde se dice, lo que transforma la experiencia humana... Cuando el cristiano y la Iglesia adoptan como "medio" el camino, la mesa y la cruz, su existencia misma se vuelve anuncio.

7 ene 2026

Soberanías violentadas

Las reacciones indignadas ante invasiones y dictaduras suelen ocultar una violencia más profunda: un orden económico global que vacía la soberanía y vuelve ficticia la democracia. Sin condiciones materiales dignas —pan, salud, techo, trabajo, educación—, la democracia se degrada y prepara el terreno para autoritarismos, migraciones forzadas y conflictos permanentes.

La Doctrina Social y el papa Francisco denuncian que no hay democracia sin justicia social ni soberanía sin justicia económica internacional. Mientras el Norte viva explotando al Sur, las soberanías serán formales y las democracias frágiles. Solo una política justa y solidaria entre pueblos puede convertir la democracia en pan compartido y esperanza real.

4 ene 2026

Reyes que adoran y Bestias del poder

Los Reyes Magos eligieron otro camino; no fueron cómplices de Herodes. Hoy también reorientan nuestras ofrendas al Niño Dios: el oro de la economía hacia el desarrollo integral y la justicia social; el incienso para narrativas de encuentro; la mirra para el cuidado hacia las víctimas del sistema y hacia una ecología integral que sane la casa común

Seguir esa estrella hoy es arriesgado, periférico, contracultural. Pero es el único camino que conduce a una paz verdadera, reconociendo al Otro en los Pesebres del mundo, encarnando resistencia profética y desobediencias desarmantes, reorientando ofrendas y tejiendo comunidades de “otro camino”, el de Belén.

31 dic 2025

La mujer que dió a luz el Año Nuevo

Sin Novedad no hay Año Nuevo: cuando el tiempo no se abre al Kairós de Dios, la historia se repite en injusticias maquilladas y la fe se vuelve ideología. Y la novedad es esta: Dios sigue naciendo allí donde alguien se atreve a creer, como María, que las promesas se cumplirán, que su Hijo trae resurrección, misericordia y justicia. Esa fe no nos saca del mundo, pero lo vuelve habitable, lo transforma en Pueblo de Dios.

María, humilde mujer de pueblo, no se resigna a la repetición estéril de lo mismo porque su compasión la vuelve sensible al clamor del Dios de los pobres… Al acoger la Palabra, arriesga su vida y su futuro para dar a luz a Jesucristo, fuente de una esperanza desconocida. Su fe engendra una alegría que no huye del conflicto, sino que inaugura liberación y dignidad para los humildes.

“Una fe que no incomoda al poder ha dejado de ser cristiana” . María incomoda porque revela que Dios actúa sin pedir permiso a los guardianes del palacio y de lo sagrado, aunque las castas del templo pretendan sacarla del Pueblo y hacerla una sumisa estatua de devoción, melodías bobas y milagros mágicos. Por eso su figura sigue siendo subversiva: recuerda que ninguna estructura legal o institucional puede sustituir la fidelidad al Evangelio, la Buena Novedad.

27 dic 2025

El don irreductible de la Navidad

La Navidad irrumpe como don irreductible: no se deduce de la historia ni confirma sus lógicas de poder. Dios nace en la fragilidad de un niño, descolocando religiones, ideologías y mesianismos. No es nostalgia piadosa ni moralina farisaica, sino novedad viva que cuestiona, discierne y humaniza toda realidad que intenta apropiársela.

Esta novedad no se domestica, pero se encarna. La Navidad ilumina sin aplastar, criba sin destruir y se vuelve criterio profético: ¿humanizar o deshumanizar? Allí donde la fe produce miedo, exclusión o superioridad moral, el pesebre se vacía. Dios no madura en sistemas cerrados, sino en procesos históricos de misericordia, justicia y cuidado del vulnerable.

La Navidad no angeliza: humaniza. Dios no huye de la carne ni de la historia; las habita. Frente a sectarismos y fronteras sagradas, inaugura fraternidad sin excluidos. Se identifica con el niño, el pobre, el descartado, y así revela una salvación que no condena, sino que misericordea, abriendo una esperanza siempre incómoda y fecunda.

24 dic 2025

La Salvación viene desde abajo

En Navidad Dios comienza la salvación “desde abajo”. Es su Plan bíblico. Es resistido por las estructuras humanas religiosas o no, que siempre quieren evangelizar o cambiar el mundo “desde arriba”, y desde allí elaborar “cánones”, dar disciplinas, órdenes, corregir, etc., sin compartir ni tener interés real por la vida de los de abajo.

Del pesebre surge una tarea: encarnar la misma kénosis solidaria. Esto significa “bajar” y ensuciarse las manos con la realidad del hermano sufriente (Evangelii Gaudium). Significa desconfiar de toda pretensión de superioridad –moral, intelectual o espiritual– y reproducir la humildad del Niño Dios. Significa desafiar las injusticias y construir comunidades de fraternidad tangibles donde, como en Belén, nadie sea excluido y todos seamos servidores.

La Navidad no se vende, pero los poderosos saben que el marketing requiere una pata religiosa. Por eso acuden a iglesias y clericalismos que silencian su doctrina social a cambio de privilegios. Pasa con los populismos retrógrados y tantos otros, en esta época en que algunos auguran “la vuelta de la religión”, aunque no especifican si es lo mejor o lo peor de ella.

21 dic 2025

Navidad es Dios entre iguales y ruptura de las asimetrías "debidas"

La Navidad es más que el simbolismo piadoso burgués. Es esencialmente un escándalo teológico: el Dios trascendente traspasa su distancia de la humanidad. No se encarna para reforzar la asimetría entre lo divino y lo humano, sino para desactivarla desde dentro. "Una religión que necesita siervos no ha comprendido al Dios de Jesús".

En la Navidad Dios no se revela en la superioridad, sino en la vulnerabilidad compartida. “No se aferró a su igualdad con Dios, sino que se vació de sí mismo”. La kénosis no es una excepción momentánea; es la forma de ser de Dios. “Dios no es más divino cuanto más distante, sino cuanto más capaz de sufrir con el mundo” (Moltmann).

Jesús habla de amistad y subvierte la lógica de subordinación religiosa. No niega la trascendencia divina; la revela desde la igualdad ofrecida, no desde la dominación. La Navidad es la Gracia de una igualdad nueva que el “mundo” no conoce, fermento provocador de todas las desigualdades indignantes que permean las construcciones humanas.

La Navidad no es un paréntesis emocional. Es una revolución silenciosa que desarma todas las asimetrías: entre Dios y el ser humano, entre autoridad y servicio, entre lo sagrado y lo cotidiano. En el pesebre no hay tronos ni castas ni privilegios. Solo vulnerabilidad compartida.

18 dic 2025

La Navidad frente a la Polarización en la Sociedad y en la Iglesia

La polarización contemporánea surge del colapso de relatos compartidos y el surgimiento de identidades cerradas que desprecian al diferente. La Navidad irrumpe como un desafío radical a estas lógicas: no es evasión religiosa, sino denuncia profética de todo poder que genere desigualdad y la exclusión. Frente a los muros ideológicos y culturales que polarizan, la Encarnación del Niño Dios propone un horizonte común fundado en la dignidad igual de todos.

En el pesebre, Dios desmantela las asimetrías humanas al asumir la fragilidad como lugar de revelación. La kenosis divina cuestiona todo poder que se justifica por la superioridad moral, social o religiosa. La Encarnación proclama que la verdadera grandeza es el servicio y que la comunión, no la competencia identitaria, es la respuesta cristiana a las polarizaciones que nacen de la desigualdad y el miedo al otro.

Como Pueblo de Dios, la Iglesia está llamada a ser puente y no muralla en un mundo dividido. Sin embargo, el clericalismo reproduce lógicas polarizantes al sacralizar su poder y bloquear la participación. La Navidad revela la incompatibilidad entre la Encarnación y toda estructura eclesial excluyente: donde no hay escucha ni hospitalidad, la comunión bautismal se erosiona y la fe se reduce a identidad defensiva.

La sinodalidad aparece así como práctica concreta de la Navidad en la Iglesia: caminar juntos, escuchar todas las voces y desmontar privilegios que contradicen el Evangelio. La Navidad es profecía de reconciliación porque desarma el odio organizado y abre un futuro de esperanza. Solo una Iglesia humilde, dialogante y compasiva puede ser levadura de unidad en sociedades fracturadas

13 dic 2025

Adviento es la Esperanza de un Mañana para las Víctimas

Adviento es la Esperanza de un Mañana para quienes han sido sometidos a la noche de las opresiones, para las víctimas del mundo y de la Iglesia. Es una esperanza que no se limita a una promesa futura, sino que nos desafía a hacerla presente hoy, en cada gesto de solidaridad, en cada acción de justicia, en cada palabra de consuelo dirigida a los heridos.

La esperanza del Adviento se pone al lado de los sufrientes, desde la perspectiva de las víctimas como Jesús. Todo depende del lugar donde se vea, ésa es la objetividad cristiana que escandaliza a quienes están tan preocupados por el “relativismo” desde sus cómodas poltronas existenciales.

Adviento es más que poesía; tiene una dimensión social y política. Esperar al Mesías complica con la transformación del pecado corporativo de las estructuras injustas. La Iglesia debe ser levadura de liberación para que los excluidos sean acogidos en estructuras de Gracia. Es un llamado a la conversión subversiva, a construir el Reino de Dios desde los márgenes, no desde el supuesto centro de los que mandan.

6 dic 2025

La Esperanza insurgente del Adviento

El Adviento es tiempo de espera compasiva y profética. Confronta a los fabricantes de miedos —religiosos, políticos, económicos— y anuncia un mundo en el que la justicia toma forma de ternura. Mientras algunos buscan un Mesías que confirme sus agendas, Jesús desarma seguridades, sorprende con misericordia y se revela en un pesebre: símbolo de un amor que no domina, sino que se entrega.

La respuesta del Adviento al miedo es el Emmanuel: “Dios-con-nosotros”. El Salmo 23 lo expresa con claridad: “Aunque camine por valles de sombra y de muerte, no temeré, porque tú estás conmigo.” La esperanza no elimina el valle; acompaña en él. Jesús nace en un pesebre, símbolo de precariedad, para recordarnos que la irrupción de Dios en la historia ocurre donde el miedo amenaza la supervivencia.

Esta esperanza arriesgada es profundamente transformadora: “La esperanza cristiana no es evasión, sino anticipación de la realidad futura que ya comienza a transformar el presente” (Moltmann). La esperanza cuestiona el presente, denuncia las estructuras de opresión y propone horizontes alternativos junto a los descartados de todos los Belenes.

6 dic 2025

La Esperanza insurgente del Adviento

El Adviento es así tiempo de espera compasiva y profética. Confronta a los fabricantes de miedos —religiosos, políticos, económicos— y anuncia un mundo donde la justicia toma forma de ternura. Mientras algunos buscan un Mesías que confirme sus agendas, Jesús desarma seguridades, sorprende con misericordia y se revela en un pesebre: símbolo de un amor que no domina, sino que se entrega.

La respuesta del Adviento al miedo es el Emmanuel: “Dios-con-nosotros”. El Salmo 23 lo expresa con claridad: “Aunque camine por valles de sombra y de muerte, no temeré, porque tú estás conmigo.” La esperanza no elimina el valle; acompaña en él. Jesús nace en un pesebre, símbolo de precariedad, para recordarnos que la irrupción de Dios en la historia ocurre donde el miedo amenaza la supervivencia.

Esta esperanza arriesgada es profundamente transformadora: “La esperanza cristiana no es evasión, sino anticipación de la realidad futura que ya comienza a transformar el presente” (Moltmann, Teología de la esperanza, 1964). La esperanza cuestiona el presente, denuncia las estructuras de opresión y propone horizontes alternativos junto a los descartados de todos los Belenes.

27 nov 2025

La Esperanza del Adviento frente a la nostalgia fundamentalista

La nostalgia fundamentalista es un peligro espiritual cuando intenta reconstruir una Iglesia preconciliar, autorreferencial y clericalista, cerrada en sus propios intereses. La obsesión por defender estructuras de poder clericales, en otros tiempos protegidas por dictaduras y ahora seducida por populismos integristas, más que el Evangelio. No solo es un anacronismo pastoral, sino una traición al Espíritu Santo

“Esperar al Señor es hacer sitio a las víctimas en la mesa de la vida” (J. Sobrino). En el Adviento, esperamos al Mesías que llega, comprometiéndonos con su causa liberadora. No es escapar de la realidad en grupitos de autosatisfacción emocional o ilusionarnos con liturgias pop de mercado, sino un llamado a construir su Reino de compasión y justicia.

“La espiritualidad de la esperanza no es una evasión de la historia, sino un compromiso en ella” (G.Gutierrez). El Adviento implica liberar la Tradición del cerrojo del clericalismo y escuchar el clamor de las víctimas... “la Iglesia no puede confundir estabilidad con fidelidad; que implica caminar con los que sufren”; no la preservación de estructuras estáticas...

22 nov 2025

Cristo Rey: la Subversión Escatológica de la Misericordia

Cristo Rey del Universo es un manifiesto escatológico radical que desafía las estructuras de poder mundanas basadas en la dominación, el capital y la soberbia. Su trono es la cruz y su corona son espinas, que subvierte todas las lógicas humanas de poder y prestigio. Su Reino derriba los sistemas de exclusión y rehabilita la dignidad de los descartados y sus samaritanos.

Es crítica de los “imperios” de dominación, como el económico, con su "cultura del descarte" donde la ganancia ultraja la dignidad humana, o el político e ideológico, que sacrifica la persona por abstracciones absolutistas. Incluso critica el peligro del "imperio religioso" en el que el prestigio académico teológico y la autoridad clerical usurpan el lugar del Dios Encarnado entre las víctimas.

El acto fundacional de este Reino es la cruz, un escándalo que desafía la lógica mundana. Cristo, el Rey crucificado, no viene a ser servido sino a servir, a solidarizarse con los oprimidos. La cruz se convierte en el acto político definitivo donde Dios, al identificarse con los condenados, derrota la injusticia, el pecado y la muerte, transformando toda opresión en redención.

La solemnidad de Cristo Rey culmina en un acto cósmico de alabanza que desmantela las representaciones falsas de la fe. No es glorificación triunfalista, sino plenitud desde las periferias. Este Reino se realiza en gestos concretos de justicia y compasión, llama a la conversión y la esperanza activa en un mundo más justo y clama hasta el final ¡Ven Señor Jesús!.

18 nov 2025

Zornoza victimario y víctima de la Iglesia idealizada

La tentación clericalista de idealizar a la Iglesia, como institución perfecta y celestial, oculta sus heridas en lugar de sanarlas. Esta distorsión la desvincula de los problemas reales. El caso de los abusos del obispo Zornoza es un reflejo más de la crisis de esa idealización.

Esta mentalidad no sabe qué hacer ante los escándalos. Su estructura teme más por la reputación que por la verdad. Prefiere el silencio, la transferencia de culpa o el encubrimiento. Es una vergüenza que las víctimas no sean escuchadas y recurran al Vaticano o a la prensa.

Es un platonismo que angeliza y deshumaniza al clero. Su eje estructural es el celibato obligatorio, signo teórico de pureza que suele conducir a realidades de frustración,de dobles vidas y abusos. La Iglesia idealizada termina luego protegiendo a los abusadores, minimizando a las víctimas y castigando a los sacerdotes casados que salen de esta "disciplina".

La Iglesia peregrina no tiene miedo de reconocer sus fallos, pedir perdón y reformarse porque “vivir es cambiar, y ser perfecto es haber cambiado a menudo” (card. Newman)

7 nov 2025

El espejismo del retorno religioso: nostalgia clerical, liturgias pop y misticismo de elites.

La Iglesia necesita no solo escuchar recitales, sino también dejarse evangelizar por la sed espiritual del mundo actual, por sus luchas sociales, por sus movimientos de justicia, por la voz de las víctimas invisibles de estructuras eclesiales y sociales. El Espíritu, decía Francisco, “llega antes que nosotros a las plazas”, para que no creamos que somos sus dueños.

estos fenómenos religiosos no son la tabla de salvación de la religión instituida, ni hay que abordarlos de modo proselitista ni como reivindicación de la religión "de antes”. Tampoco como el olvido de los abusos estructurales de la iglesia. Son oportunidad para que la Iglesia aprenda del mundo, escuche por donde caminan las esperanzas del hombre actual, renuncie a nostalgias de retrotopías sacralizadas.

El criterio final del discernimiento siempre ha de ser la compasión y la justicia, porque sin compromiso con los bienaventurados de Jesús, no hay cristianismo sino culto reciclado al becerro de oro.

1 nov 2025

Sacerdotes casados: la santidad prohibida

La santidad de los sacerdotes casados es hoy una profecía silenciada dentro de la Iglesia, una voz que el clericalismo intenta ocultar pero que el Espíritu mantiene viva. En ellos brilla la doble sacramentalidad del Orden y del Matrimonio, signos de servicio y comunión para una Iglesia más humana y encarnada.

El celibato obligatorio —disciplina tardía y no dogma— es funcional al clericalismo, una estructura de pecado que confunde santidad con control. Hans Küng y Paul Collins denuncian que esta imposición separa al clero del pueblo y alimenta abusos, arrogancia y doble vida. El obispo Nann y el presbítero Puente Olivera confirman que el amor no destruye la vocación, sino que la transfigura en una nueva forma de fidelidad.

“Al condenar al sacerdote que se casa, la Iglesia no solo castiga a un hombre, sino que está devaluando simbólicamente el matrimonio y, sobre todo, a la mujer con la que se casa. Ella se convierte en la 'tentación', la 'culpable' de la 'pérdida' de un sacerdote. Es una visión profundamente misógina que refuerza la idea de que la mujer es un peligro para la santidad del varón consagrado" (I. Corpas)

No hay lugar para ellos en la Iglesia, pero la mayoría desea seguir sirviendo desde su nueva condición. Reconocer la santidad del sacerdote casado no será tolerancia, sino conversión eclesial: pasar de una Iglesia de casta a una Iglesia de comunión.

23 oct 2025

Dilexit Te: del pecado estructural al Reino de Dios...pasando por los pobres.

El Reino de Dios no es una emoción espiritual sino un orden nuevo de relaciones donde “los ciegos ven, los pobres son evangelizados y los oprimidos quedan libres” (Lc 4,18). En una época en la que muchos confunden la evangelización con terapia emocional tranquilizadora para que nada cambie, la denuncia de estructuras de pecado y la redención como Reino de Dios son una revolución de realismo cristiano.

León XIV habla de autorreferencialidad y recuerda que “la propuesta del Evangelio no es solo una relación individual e íntima con el Señor, sino el Reino de Dios” (n. 97). Esto impulsa una eclesiología de liberación, no de complicidad con los sistemas injustos.

A diferencia de las visiones teológicas que desconfiaban de los análisis estructurales —por considerarlos marxistas o colectivistas—, Dilexit Te demuestra que la fe no teme al lenguaje de la historia, porque la Encarnación es la mayor revolución estructural imaginable: Dios se hace carne de pobre, asume una condición social, entra en las dinámicas de poder y de marginación para redimirlas desde dentro.