Interprétese como metáfora el que Dios envejece a la par que sus creyentes, puesto que Dios, como idea común compartida por quienes creen en él, lógicamente corre a la par de quienes sostienen la idea. Y entiéndase también que esta idea de la vejez de Dios se circunscribe a nuestro mundo occidental, que es donde nació este Dios omnipotente: los brotes de juventud se dan en pueblos y culturas muy alejados de occidente.
Nadie que haya paseado sus ocios por la historia puede negar las "valiosas" aportaciones que la "sociedad" crédula, la Iglesia, ha procurado al mundo, sobre todo el occidental, aunque en esto, como en muchas otras cosas “en este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, como decía Gómez de la Serna, .
En el futuro se producirán descubrimientos que dejarán a nuestras facultades aún más estupefactas que los inmensos avances del conocimiento producidos desde Darwin y Einstein. ¿Cómo? Por la paciente, laboriosa y escrupulosa e ilimitada investigación científica.(Ch. Hitchens)
Todo lo que ha construido el hombre se puede englobar en el apartado “herramientas”, ya absolutamente necesarias para poder desenvolverse en su hábitat y que, en conjunto, forman lo que se denomina “cultura”.
Disparatada paradoja la de afirmar que algo, por su esencia, es como creemos que es; la paradoja añadida de creer que ese algo existe; la nueva paradoja de que, caso de existir, no puede ser así porque somos incapaces de conocer su esencia.
Pensar es aplicar el pensamiento lógico a hechos, situaciones, compromisos, charlas, peligros, contratos, compras, tertulias, etc. etc. Es el sentido común con el que nos movemos por la vida, eso sí, sentido común alimentado por un mínimo de instrucción y un mucho de educación.
Ya que en distintos lugares de este blog hemos hecho alusión a elementos jocosos. Hoy traemos a colación el modo como se ha abordado la sexualidad en los tratados de teología moral que daría para un verdadero y exclusivo volumen sobre “la sinrazón de la creencia frente a la ciencia” o sobre moral para pazguatos.
En la vida normal, la soltería obedece a diversas causas. Entre las más evidentes encontramos trastornos fisiológicos o psiquiátricos, que no hacen al caso de que vamos a hablar; a veces existen componentes neuróticos, como el rechazo al sexo opuesto por experiencias traumáticas vividas en la infancia (violencia del padre sobre la madre).
¡Qué gran tontería la de Nietzsche al afirmar que Dios había muerto! No porque no tuviera razón, sino porque, a fin de cuentas, su rotunda afirmación era tan gratuita como cualquiera de los otros: argumenta en el mismo plano que los brujos y los sacerdotes cuando afirman que ellos conocen la voluntad y los deseos de Dios.
La educación, base del humanismo. Para el más elemental de los humanismos, es preciso que la persona haya adquirido una instrucción educativa algo más que básica. Sin ello resultará difícil hallar personas con criterio, con capacidad para juzgar e, incluso, suficiencia personal para desarrollar valores acordes con lo que la sociedad demanda.
Traemos anecdóticamente a este foro la fábula de Tomás de Iriarte que allá hace siglos nos leían en el Colegio. Quizá a alguno le resulte novedad editorial. Copio: “Los dos conejos”.
Preguntas finales de la anécdota que voy a referir: ¿de qué madera son algunas monjas? ¿Por qué criterios se rigen? ¿Cómo asimilan las gracias y desgracias ajenas? ¿Alguien que vive en este mundo puede entender los criterios “humanos” –si es que les queda alguno—con que miran la realidad? ¿Por qué se imponen en su mente los criterios sagrados?