Cuando lo oigo me quedo perplejo. Uno está pidiendo razones convincentes, explicaciones que no incidan en “lenguaje de loros”, respuestas claras y adecuadas al caso… y se encuentra con el fervor piadoso o con el más puro “te perdono la vida”. Es un argumento actitudinal que busca la descalificación personal con un “rezo por ti”, “a pesar de todo te considero mi amigo”, “eres mi hermano en Cristo”, “Dios es amor y te ama, lo quieras o no”, “yo deseo tu salvación”…
Darwin, sin él pretenderlo, puso patas arriba las creencias cristianas más que nada por la cerrazón de los vates de la credulidad de que el mundo era como ellos decían que era, porque así lo había Dios preestablecido.
Siempre he tenido sumo interés por conocer, primero, si tienen argumentos para respaldar su fe, y segundo si son capaces de expresar cómo tales argumentos pueden respaldar su fe, una fe que es para ellos el motor que mueve su pensamiento y su conducta. No siempre se encuentra uno con creyentes que sean capaces de hacerlo o bien no encuentran explicaciones racionales convincentes. Casi siempre, esperan que callen de una vez quienes tratan de desmoronar el edificio de sus creencias.
La Biblia, libro de ruta necesario para quienes necesitan nutrir su fe, se convierte a la vez en argumento existencial de quien se siente parte de una comunidad, a la vez que viene a ser confirmación de la esencia y existencia del propio Dios. En el nivel más bajo de asimilación, es la Biblia fuente de frases tópicas aprendidas a las que recurren en tiempo de necesidad. Se sirven de tópicos bíblicos de su libro de cabecera o de ruta, para sostenerse y pretender fundamentar su posición.
Interprétese como metáfora el que Dios envejece a la par que sus creyentes, puesto que Dios, como idea común compartida por quienes creen en él, lógicamente corre a la par de quienes sostienen la idea. Y entiéndase también que esta idea de la vejez de Dios se circunscribe a nuestro mundo occidental, que es donde nació este Dios omnipotente: los brotes de juventud se dan en pueblos y culturas muy alejados de occidente.
Nadie que haya paseado sus ocios por la historia puede negar las "valiosas" aportaciones que la "sociedad" crédula, la Iglesia, ha procurado al mundo, sobre todo el occidental, aunque en esto, como en muchas otras cosas “en este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, como decía Gómez de la Serna, .
En el futuro se producirán descubrimientos que dejarán a nuestras facultades aún más estupefactas que los inmensos avances del conocimiento producidos desde Darwin y Einstein. ¿Cómo? Por la paciente, laboriosa y escrupulosa e ilimitada investigación científica.(Ch. Hitchens)
Todo lo que ha construido el hombre se puede englobar en el apartado “herramientas”, ya absolutamente necesarias para poder desenvolverse en su hábitat y que, en conjunto, forman lo que se denomina “cultura”.
Disparatada paradoja la de afirmar que algo, por su esencia, es como creemos que es; la paradoja añadida de creer que ese algo existe; la nueva paradoja de que, caso de existir, no puede ser así porque somos incapaces de conocer su esencia.
Pensar es aplicar el pensamiento lógico a hechos, situaciones, compromisos, charlas, peligros, contratos, compras, tertulias, etc. etc. Es el sentido común con el que nos movemos por la vida, eso sí, sentido común alimentado por un mínimo de instrucción y un mucho de educación.
Ya que en distintos lugares de este blog hemos hecho alusión a elementos jocosos. Hoy traemos a colación el modo como se ha abordado la sexualidad en los tratados de teología moral que daría para un verdadero y exclusivo volumen sobre “la sinrazón de la creencia frente a la ciencia” o sobre moral para pazguatos.
En la vida normal, la soltería obedece a diversas causas. Entre las más evidentes encontramos trastornos fisiológicos o psiquiátricos, que no hacen al caso de que vamos a hablar; a veces existen componentes neuróticos, como el rechazo al sexo opuesto por experiencias traumáticas vividas en la infancia (violencia del padre sobre la madre).