Hazte socio/a
Última hora
¿Final de Belorado (en Belorado)?

Laudato si 7. DIOS EN LO MÁS ÍNTIMO DE CADA COSA

bblanco
bblanco
primavvarcir1
bblanco

No creó Dios un Universo perfecto. Quiso limitarse a sí mismo al crear un mundo necesitado de desarrollo. Lo que nosotros consideramos un mal, un peligro, una fuente de sufrimiento, en realidad “es parte de los dolores de parto que nos estimulan a colaborar con el Creador. Él está presente en lo más íntimo de cada cosa, sin condicionar la autonomía de su criatura” (Laudato si, 80).

bblanco
bblanco

DIOS ES CAPAZ DE SACAR BIENES DE NUESTROS MALES

bblanco
papa-francisco995

“No obstante, Dios, que quiere actuar con nosotros y contar con nuestra cooperación, también es capaz de sacar algún bien de los males que nosotros realizamos, porque «el Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de la mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables»(Francisco, Laudato si, 80).

bblanco
panales211

Y TE DEJABA MORIR

EN TUS PAÑALES LUMINOSOS

Recibimos la visita del bien, de la pluma de Claudio Rodríguez. Su aspecto es de insignificancia, acaso de peligro o daño. Pero viene cargado de dones; el más importante: aplicar levadura a nuestros ojos para ver la verdad. -Pisa mi casa al fin, que todo te esperaba... Me gustaría que tu visitarme hermoso no se me vaya más, como las veces que te volví la cara y te dejaba morir en tus pañales luminosos...

bblanco

UN BIEN

A veces, mal vestido un bien nos viene;

casi sin ropa, sin acento, como

de una raza bastarda. Y cuando llega

tras tantas horas deslucidas, pronto

a dar su gracia, no sabemos nunca

qué hacer, ni cómo saludar, ni cómo

distinguir su hacendoso laboreo

de nuestra poca maña. ¿Estamos sordos

a su canción tan susurrada, pobre

de notas? Quiero ver, pedirte ese oro

que cae de tus bolsillos y me paga

todo el vivir, bien que entras silencioso

en la esperanza, en el recuerdo, por

la puerta de servicio, y eres sólo

el temblor de una hoja, el dar la mano

con fe, la levadura de estos ojos

a los que tú haces ver las cosas claras,

lejanas de su muerte, sin el moho

de su destino y su misterio. Pisa

mi casa al fin, recórrela, que todo

te esperaba. Yo quiero que tu huella

pasajera, tu visitarme hermoso

no se me vayan más, como otras veces

que te volví la cara, en un otoño

cárdeno, como el de hoy, y te dejaba

morir en tus pañales luminosos.

bblanco
vinoyvaso31

EL VINO QUE SACAMOS PARA EL HUÉSPED

Cuando nos llega el mal, ¿por qué no ser más amables con él, acaso hasta abrazarlo como la Bella a la Bestia? En este poema elabora Antonio Colinas una parábola sobre el sufrimiento. Ha llamado a la puerta el dolor. “Pero hemos decidido acogerlo como a huésped fecundo.” Y se le saca a la luz del jardín. “Una vez más tuvimos que poner amor donde el amor no se encontraba.” Al final del poema se nos invitará a bebernos, en paz, “el dulce vino del más hondo olvido”.

bblanco

LA VISITA DEL MAL

Hoy hemos recibido la visita del mal,

pero hemos decidido acogerlo

como a huésped fecundo.

Llegó el mal de repente, como cepo o veneno,

y le hemos abierto

de par en par la puerta de la casa.

Como siempre, el mal

viene ciego, desnudo, sin razón,

y aunque perros y gatos han salido huyendo,

conservamos la calma plenamente

y lo hemos conducido hasta el jardín.

Allí, el dulce día, el sol tan fuerte,

abrasaban las llagas y pesares,

resecaban la sangre en las heridas,

borraban el espeso hedor del aire.

Nos ha llegado el mal como un cuchillo airado

en sótanos de sombra,

mas casa y corazón están abiertos.

Una vez más tuvimos que poner

amor donde el amor no se encontraba.

Y no hay mordaza, dardo, aguja. hiel,

que no pueda fundir la hoguera musical

que, de monte a monte, hoy propaga el otoño.

He entrado unos momentos en la casa

para sacarle el pan y la bebida

al huésped iracundo.

Quise alegrarle el corazón, poner

un poco de calor en su cara de hielo.

Con sosegada paz volví al jardín

para abrazar el mal, pero no pude,

pues lo encontré caído y moribundo

de luz y de silencio entre la hierba.

Hoy hemos recibido la visita del mal,

mas pronto hemos tenido que enterrarlo

debajo del naranjo y de su aroma,

donde zumban abejas.

A solas nos tuvimos que beber

el vino que sacamos para el huésped,

el dulce vino del más hondo olvido.

bblanco
bblanco
muchahoja4
bblanco

DEL SENO MISMO DE LAS COSAS

PUEDE BROTAR ALGO NUEVO

papa-francisco995

“El Espíritu de Dios llenó el universo con virtualidades que permiten que del seno mismo de las cosas pueda brotar siempre algo nuevo: «La naturaleza no es otra cosa sino la razón de cierto arte, concretamente el arte divino, inscrito en las cosas, por el cual las cosas mismas se mueven hacia un fin determinado» (Francisco, Laudato si, 80).

bblanco
bblanco

UNA RESPIRACIÓN QUE ALIENTA EN TODO

bblanco
bblanco
ave361
bblanco

Leíamos a Francisco: “El Espíritu de Dios llenó el universo con virtualidades que permiten que del seno mismo de las cosas pueda brotar siempre algo nuevo.” Sánchez Rosillo, que nos facilitaba claves de observación en “Cuando miras despacio” (pulsar), en los siguientes versos de “Adentro” nos invita de nuevo a contemplar el alma de las cosas, asomarnos a su “oquedad colmada”, y descubrir en su fondo “el latido unánime, enigmático, / que une entre sí lo múltiple...”

bblanco

ADENTRO

En el más hondo adentro

de cada cosa hay un silencio puro,

un lugar muy secreto e inviolable,

donde la mano palpa un agua antigua,

un regazo caliente.

No se accede allí nunca

por los trabajos de la voluntad,

ni porque el corazón así lo ansíe.

Se entra por gracia viva de lo vivo,

por acorde animal con lo creado.

Quien consigue asomarse sin esfuerzo

-con naturalidad, con inocencia

que acata y que no inquiere-

a esa oquedad colmada,

podrá escuchar un algo que no es ya

la sola cosa misma,

el lenguaje o el alma propios de ella,

sino el latido unánime, enigmático,

que une entre sí lo múltiple y lo mueve,

una respiración que alienta en todo

y quiere ser oída para ser.

bblanco
bblanco
pajaroscolores7

LAUDATO SI, Y POESÍA

Encíclica del Papa Francisco sobre la ecología

bblanco3
enlaces8

0.La casa común

LA CASA, por Magaly Quiñones

FUERA DE PROGRAMA, por Carlos Javier Morales

HE PLANTADO UN JARDÍN, por Pedro Casaldáliga

1.El evangelio de la Creación

RELIGIÓN Y POESÍA, de Luis Alberto de Cuenca

CANTO A LA PIEDRA, de Javier Ciordia

VIDA PERFECTA, de Jorge Carrera Andrade

2. Fuimos concebidos en el corazón de Dios

QUIEN LO HIZO POR AMOR TAN ALTO Y LIBRE, de Mauleón

Y YO EN LA CREACIÓN, de Dámaso Alonso

REQUIEM POR UN HOMBRE, de Carlos Murciano

3.Armonía entre el Creador, la humanidad y la tierra

EL ÁRBOL, de Jan Martínez

EPITAFIO, de María Victoria Atencia

LA ELEGIDA, de Pilar Paz Pasamar

4.Labrar y cuidar el jardín del mundo

BALLENAS, de José Emilio Pacheco

DE LOS ÁRBOLES, de Dionisia García

GORRIÓN HERIDO, de Joaquín Benito de Lucas

5.El misterio del Universo

TRÓPICO, de Roberto Cabral

CUANDO MIRAS DESPACIO, de Eloy Sánchez Rosillo

SEÑOR, ¿ME ECHAS EN FALTA?, de Pilar Paz Pasamar

SEÑOR, ENSÉÑAME, de Rafael de Andrés

6.Liberación o destrucción

FÁBULA DE LAS ROSAS PERDIDAS, de Leopoldo de Luis

UN HOMBRE LLORA, de Leopoldo de Luis

7.Dios en lo más íntimo de cada cosa

UN BIEN, de Claudio Rodriguez

LA VISITA DEL MAL, de Antonio Colinas

ADENTRO, de Sánchez Rosillo

8.Singularidad del hombre en la gran familia creatural

YO LE DIJE A DIOS, de Jesús Mauleón

HERMANDAD, de Octavio Paz

AMANECER, de José Luis Hidalgo

9.La arbitrariedad del más fuerte

EL BURRO, de José Julio Cabanillas

MUERTE DE UN PERRO, de Francisco Brines

MONÓLOGO DEL MONO, de José Emilio Pacheco

10.El fin de la marcha del universo: plenitud en Dios

GRACIAS, DIOS MÍO, POR TU INVITACIÓN, de Rafael Alfaro

LA TIERRA ES TUYA, por Concha Zardoya

YO SOY EL CENTRO, de José Luis Hidalgo

11.Ninguna criatura es superflua

EL HUERTO, de Antonio Pereira

LA FLOR NUEVA, de Joaquín Romero

EL MERCADER DE SEMILLAS, de Gerardo Diego

12.Lugares personalísimos a recordar

MADRE MONTE CORONA, de Pilar Paz Pasamar

MAR DE MI INFANCIA, de Ángela Figuera

13 y siguientes.Cada criatura canta el himno de su existencia

PHILOMENA, TU CÁNTICO, de Pilar Paz Pasamar

TODA LA NOCHE ESTUVISTE, de Pilar Paz Pasamar

bblanco
bblanco
florespajar
bblanco

También te puede interesar

Asomaros al índice general de mi antología en 'Nido de Poesía' para leer a Mauleón

Jesús Mauleón: "Dejamos la poesía para el cielo"

Lo último

IV Domingo de Cuaresma (15-03-2026)

Creer en Jesús rompiendo nuestras cegueras