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Casi casi, un sagrado convite
Durante estos cuarenta días de la Cuaresma, días de preparación para la gran fiesta, La Resurrección del Señor, estoy releyendo “Diario de un ladrón de Genet; “Vida de Santas Teresa”, por ella misma; “En el camino” de Kerouac; “Mi vida” de Santa Teresita; “El santo cura de Ars” de J. de Fabregues; “Un hombre cualquiera” de Arpino, y “Vidas secas” de Ramos Graciano. Estas relecturas, viendo casi solo lo subrayado en lecturas anteriores, me asoman a experiencias extraordinarias, a diferentes maneras de ver la vida. Éxtasis, angustias, exaltación, bajada hasta el infierno, sabida al cielo. Todas ellas me llevan a reflexionar sobre el qué es lo que las ha configurado y formateado, ser como han sido, y a reflexionar sobre la mía. Las simples palabras bien y mal no explican ninguna de estas vidas ni de ninguna vida. Todas las vidas me interesan, todas me llevan a Jesús, pero no puedo interesarme por todas.
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