José Castaño celebra la eucaristía ante 50 feligreses de Cangas de Onís El cura en huelga de hambre desafía al Arzobispado y oficia misa en Villanueva
«Que le den vida, que no lo maten». Así de claro se mostraba ayer, miércoles, uno de los vecinos de Les Roces (Cangas de Onís) que acudieron a la misa celebrada por José Manuel Castaño Posada, el sacerdote de 80 años de edad que inició el sábado una huelga de hambre en protesta por la decisión de los dirigentes de la Iglesia en Asturias de apartarlo de las tres parroquias de las que era titular. Lo cuenta J. M. Carbajal en La Nueva España.
Castaño Posada desafió ayer al Arzobispado y ofició la misa de la Santina en la coqueta iglesia del monasterio de San Pedro de Villanueva, a la que los lugareños conocen como el conventín. Y es que, a tenor de cómo marchan las cosas en las últimas fechas, parece que el que ha sido durante décadas titular de las parroquias de San Pedro de Villanueva, San Pedro de Dego (Deu) y San Juan de Parres, todas ellas adscritas al arciprestazgo de Covadonga, no está dispuesto a colgar los hábitos definitivamente, por mucho que le pese al Arzobispado de Oviedo.
Castaño Posada, que necesita apoyarse en una muleta para caminar, se encargó de oficiar la misa de la festividad de Nuestra Señora de Covadonga en la iglesia del parador de turismo Monasterio de San Pedro de Villanueva, ante cerca de medio centenar de feligreses que le mostraron todo su afecto en tan duros momentos. Don José, como lo llaman sus convecinos, al que ayudaron en la celebración religiosa, se emocionó en el preciso instante de proceder a la homilía, siendo correspondido con una atronadora salva de aplausos de los fieles congregados en el antiguo templo cangués.
El que desde el año 1983 es titular de la parroquia de Villanueva, se mantiene en sus trece de prolongar su particular huelga de hambre, iniciada el sábado, día 4, en tanto no reconsidere su decisión el propio arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, quien el pasado viernes refrendó los nombramientos eclesiásticos como nuevos titulares de las parroquias de San Pedro de Villanueva, a Amaro Sabino Balbín Peláez, y de San Pedro de Dego y San Juan de Parres, a Luis Álvarez Suárez.
«Voy a seguir así hasta el domingo, sin ingerir alimentos», insistió José Castaño, al que sus amigos llaman también «Pepito», una postura que podría revertirse en el supuesto de que los rectores de la Iglesia asturiana diesen marcha atrás en sus pretensiones y lo dejasen seguir oficiando misa.