NAVIDAD: La VIDA TIENE SENTIDO

SENTIDO de la VIDA

La parodia más seria que he oído es esta: En el principio era el absurdo y el absurdo era Dios y Dios era el absurdo. (NIETZSCHE, F. Demasiado humano).
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios, (Jn 1,1).

SENTIDO DE LA VIDA
Al capitalismo le interesa que la gente no se aburra, que viva entretenida, en un crónico divertimento, pero que no se entere de la vida, que no razone, que no piense, que subsista sin logos, sin pensamiento. Vive, ahorra, viaja, compra, consume, pero vive y muere “sin enterarte”, sin pasado y sin horizonte. Tal vez para la postmodernidad el ser humano es una marioneta consumista.

Sin embargo, la existencia le presenta a toda persona consciente cuestiones decisivas. San Ignacio de Loyola se lo planteaba con las preguntas: ¿de dónde venimos y a dónde vamos?

Desde el principio, desde el origen la vida tiene sentidoo. En el principio existía la Palabra, la razón, la sensatez, el sentido de la vida.
Y esta Palabra es luz y vida para el ser humano.

En las oscuridades de esta postmodernidad irracional y algo absurda en la que nos toca vivir, bueno es pensar que la vida tiene horizonte y sentido.

LA PALABRA NO ES UN AMASIJO DOCTRINAL
El Logos, la Palabra, el sentido de la vida no es cuerpo doctrinal de verdades y dogmas que hay que creer, ni una lista de preceptos éticos o morales que haya que cumplir.

La Palabra es Jesús. Lo que Dios nos quería decir (Palabra) es y se llama Jesús, que significa: Dios salva.

La Palabra no es el momento de la cátedra, sino de la salvación y del amor.

La Revelación, la Palabra es Jesús, es salvación, es amor de Dios. Jesús es el amor de Dios expresado a la humanidad. De ahí que San Juan de la Cruz dijera aquello: una vez que Dios pronuncia su Palabra en Jesús, ya no tiene más que decir. En Jesús está todo dicho.
Cuando Dios dice, no dice cosas o doctrinas, sino que se dice a sí mismo. Una madre no dice cosas a su hijo recién nacido, se dice a sí misma en amor, en caricia, en ternura. Dios no pronuncia una dogmática, sino que se dice a sí mismo, su amor a la humanidad por medio de Jesús.

Quien tiene experiencia del amor: de amar y ser amado, conoce la Palabra, conoce a Dios, porque Dios es amor (1Jn 4,8).
LA NUEVA HUMANIDAD.
San Juan piensa y redacta su evangelio teniendo como transfondo el Génesis y la creación de una nueva humanidad.

o Desde principio existía la palabra (Logos – razón, sentido): todo tiene un sentido por principio: si “esto” no tuviese sentido, Dios no lo habría creado.

o Hay un texto precioso y delicado en el libro de la Sabiduría, que dice:
Tú, Señor, amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho, pues, si algo hubieses odiado, no lo habrías creado. Y ¿cómo subsistirían las cosas y los seres si no las hubieses querido? ¿Cómo conservarían su existencia si Tú no las hubieses llamado? Pero Tú a todos perdonas, porque son tuyos, Señor que amas la vida. (Sabiduría 11,24-26).

o La PALABRA era LUZ: separación entre luz y tinieblas del Génesis. La luz ilumina oscuridades, valles de tinieblas. Yo soy la luz, (Jn 8,12).
o LA PALABRA era VIDA: toda la creación es un canto a la vida. La Palabra era creación y creatividad. Yo soy el agua de vida, (Jn 4,14), el pan de vida, (Jn 6,35), la resurrección y la vida, (Jn 11, 25).

Esa vida y esa luz se hacen presentes en la humanidad y es lo que celebramos en Navidad: LA VIDA, LA LUZ Y EL SENTIDO DE LA VIDA. Cristo es el nuevo Adán, está naciendo una nueva humanidad.

OS DESEO UNA SERENA NAVIDAD
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