(Jesús Espeja).- Esta noche pasada, del domingo al lunes, cuando todavía celebra la Iglesia la fiesta de Pentecostés, y hacia la tres de la mañana, los indignados y asentados durante varias semanas en las Puerta del Sol, hacían una manifestación por la calle de Atocha: "No nos marchamos, nos quedamos en vuestra conciencia".
Nuestra organización social está marcada por un realismo economicista y chato donde apenas encuentra ya espacio la utopía. Sin descartar posibles ideologizaciones y manipulaciones de todo tipo, las manifestaciones de las últimas semanas denuncian un malestar generalizado y un rechazo a ese realismo: es posible otra forma de organizar la sociedad buscando que todas las personas y todos los pueblos vivan con dignidad y sean sujetos de su propia historia.
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