26 jun 2021
Juan Carlos Cruz, garantía de la lucha contra los abusos
¡Cuánto dolor y qué crimen abominable, escandalizar, abusar y destrozar la vida de un menor! Jesús sabía de la inocencia de estas vidas y de su absoluta vulnerabilidad, y por eso advertía sin paliativos de lo sagrada que es la vida de los niños y de la infamia que supone hacerles daños que son irrevocables
Pasaron años de silencio, de esconder cadáveres en los armarios y de promocionarse entre ellos, entre los asquerosos y repugnantes prelados, que abusaban o encubrían, y luego, para no verse descubiertos, atacaban a sus víctimas y en nombre de Dios bendecían sus vergüenzas y daban rienda suelta a sus asquerosas frustraciones y violetos y desordenados apetitos sexuales y de dominio y poder
Hubo víctimas valientes, que, a pesar de haber sido pisoteadas, ultrajadas, y humilladas, pudieron ponerse de pie, no sin antes pasar por un largo calvario de acusaciones, descalificaciones, incomprensiones y hasta marginación absoluta por parte de las instituciones que protegían y bendecían a sus verdugos,