La toma de Granada (la marcha de Martínez)

Cuenta la Historia que, tras arrebatar los Reyes Católicos el último reducto de la dominación musulmana a Boabdil, el rey moro y su séquito fueron desterrados de Granada y les fue cedido un pequeño territorio en las áridas Alpujarras, donde aguantarían aún unos años. Camino a su destierro, Boabdil no osó girar la mirada hacia Granada, y sólo cuando estuvo a mucha distancia, sobre la colina conocida por El Suspiro del Moro se detuvo y observando por última vez su palacio... suspiró, y rompió a llorar. Entonces, fue su propia madre quien le dijo: "Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre". 517 años después, la historia está a punto de repetirse. El arzobispo, Francisco Javier Martínez, abandonará en breve la diócesis, tal vez suspirando, tal vez contemplando la belleza del atardecer en Granada. Una Granada plagada por las deudas y el desencanto, por una forma de ejercer el gobierno cuando menos discutible. Eso sí: como siempre sucede en la Iglesia, en el caso de los obispos no existen destierros... sino "patadas hacia arriba".

baronrampante@hotmail.es
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