La Tierra madre universal 4

El Cristianismo en la fase planetaria de la humanidad
(Cont.) (Viene del jueves anterior)
5. La centralidad de los pobres y los excluidos
La conciencia de ser Hijo no se realizó en un César, en el apogeo de su poder, ni en el Sumo-sacerdote en el ejercicio de su sacralidad, ni en un filósofo, con su secuela de discípulos, sino en un simple trabajador, Jesús de Nazaret, carpintero, pobre y desconocido, de una pequeña aldea, que ni siquiera consta en todo el Primer Testamento. Ese fue el camino escogido por el Hijo de Dios para encarnar-se. Pobre, Jesús optó por los pobres llamándolos bienaventurados.
No, porque sean cumplidores o buenos, sino porqque, independientemente, de su condición moral, los ve como quienes más vida necesitan, condenados a todo tipo de opresión, de sufrimientos y de muertes anticipadas. Ellos son los primeros beneficiarios de la acción liberadora de Dios. Dios, siendo un Dios vivo y fuente de vida, opta, desde sus entrañas, por todas estas víctimas carentes de vida. Por eso, la realización del Reino comienza por ellos y a partir de ellos se abre a los demás. Jesús proclamaba: "Felices sois, pues el reino de Dios os pertenece" (Lc 6, 20). Sólo a partir de ellos, el Evangelio emerge como la nueva-noticia de liberación.
Jesús no sólo optó por los pobres, sino que se identificó con ellos. Por eso, como Juez Supremo, se esconde tras estas palabras: "Lo que hubiéreis hecho con uno de estos mis hermanos menores, conmigo lo hicisteis, y lo que dejasteis de hacerlo a ellos, a mí dejasteis de hacerlo (Mt 25, 45). La cuestión de los pobres es tan central que por ella pasan los criterios de la verdadera Iglesia. Una Iglesia que no confiere centralidad a los pobres y no asume y no asume la causa de la justicia de los pobres, no está en la herencia de Jesús.
6. Una Ética: Amor y Misericordia incondicionales
No son palabras o sermones lo que salvan sino prácticas. Esta es la clave de la ética de Jesús. ¿Y cuáles son las prácticas que salvan, señalan a las personas haciendo suyo el gran sueño del Reino de Dios? Estas prácticas no sacralizan, ni prolongan, ni mejoran las prácticas existentes, ianuguran unas nuevas. Para un vino nuevo, odres nuevos y para una música nueva, nuevos oídos.
Lo primero que hace Jesús, en términos de ética y de compotamientos, es liberar al ser humano. Todo vivimos sometidos a leyes, normas, prescripciones, tradiciones, premios y castigos. Así funcionan las religiones y las sociedades que con tales instrumentos miden y encuadran a las personas, las mantienen sumisas y yb aseguran el orden establecido.
Jesús pone en jaque este tipo de montaje que impide el ejercicio de la libertad y ahoga el amor como energía creativa: "Hehéis oído que se dijo a los antiguos, yo sin embargo os digo" (Mt 5, 21-229 Para Jesús no hay término medio: "que vuestro sí sea un sí y vuestro no un no" (Mt 5,37). Lo más importante de la ley no es observar las tradiciones y cumplir los preceptos religiosos sino "realizar la justicia, la misericordia y la lealtad" (Mt 23-23).
Lo esencial y lo nuevo introducido por Jesús es el amor incondicional. El amor al prójimo y el amor a Dios se identifican y el sentido de toda la Tradición bíblica es culminar esta unidad (Mt 22, 37-40). Nadie queda excluido del amor ni los enemigos, pues Dios ama a todos, hasta los ingratos y malos" (Lc 6, 35). Este amor es más que un sentimiento y una pasión. Es una decisión libre, un propósito de vida en el sentido de abrirse siempre al otro, dejarlo ser, oírlo, acogerlo, y si cae tenderle la mano. Ese amor atestigua su verdad si amamos a los vulnerables, los despreciados y los invisibles. Seguiremos.
Ver: L. Boff, Lo esencial del Evangelio
Lo nuevo de la Ecoteología
Ed Nueva Utopía 2011