Adiós, y hasta la próxima semana (Última entrega sobre el caso Ariel Álvarez Valdés)

Te digo adiós porque no quiero hablar más de tu caso y de las razones del obispo, que las tiene, sin duda, desde su perspectiva. Quiero ocuparte de tu teología y con tu teología. Por eso me gustaría ir publicando algunas cosas que has escrito y que tengo archivadas, poniendo simplemente Ariel, para que mis lectores se fijen en los temas de fondo, no en la posible polémica, que espero se resuelve con entendimiento.
Desde la próxima semana no hablaré ya de ti, sino de las cosas que tu vas pensando. La serpiente de la imagen con Adán-Eva evoca uno de los temas de la polémica de fondo. ¿Como se entiende a Satán? ¿Cómo se entiende la tentación en la Biblia?
Introducción. De tres cartas:
Me han escrito diversos compañeros y amigos de Argentina, en que conocen y quieren a Ariel.
En una carta me dicen:
«Y lo han herido dónde más le podía doler. Él no lo demuestra… racionalmente no puede entenderlo bien. Es como que no hay nada de lógica en todo esto.
Hoy he recibido la revista de los Franciscanos “El mensajero”, dónde siempre Ariel escribía, y con gran tristeza veo que en este número, no le han publicado sus artículos mensuales. ¿Por qué? Tienen miedo..
Ha estado en Buenos Aires, conversando con el Cardenal… le ha dicho que nada puede hacer. Tampoco los medios de comunicación social han hacerse eco de su caso, por el conflicto que, actualmente existe entre la Iglesia y el Gobierno.
Creo ver poca solidaridad en otros sacerdotes, teólogos e instituciones a las cuales él pertenece, y en las que escribe, porque tienen miedo…. No me parece bien la actitud que algunos han asumido con él, como si fueran temerosos… Me da pena la actitud de de cierto clero y de otras personas con peso que lo podrían ayudar en estas especiales circunstancias.
En alguna gacetilla local han dicho que es “soberbio”. Y, en el fondo creo que es, simplemente, porque piensa. Y piensa mucho… y muy distinto….Y, eso, es lo que molesta. Él cree que Jesús es sinónimo de “Amor”, que ser cristiano es un enorme “compromiso”, pero no penoso, sino, precisamente, “amoroso”… Y a ese Jesús, no todos están dispuestos a descubrir, porque les significa salir de esa franja de comodidad en la que se encuentran… Muchos rrefieren seguir actuando mecánicamente, sin pensar, ni razonar un poquito. E ignoran toda la gran transformación interior que se siente cuando se empiezan a tomar y a vivir las cosas desde ese sentido “amoroso”».
En otra carta dicen también
«Me alegra que siga publicando el tema de Ariel…porque con el paso de los días, es como que se lo va dejando de lado… Un amigo no cristiano me ha dicho: ”esto es un insulto a la inteligencia”… .
Algunos tienen miedo de apoyar a Ariel… por el temor que existe ante la autoridad vaticana que, por lo que uno va viendo, es como que cada vez está más a espaldas de cómo avanza esta civilización. Por eso es importante que algunos como Usted salgan en su defensa, lo cual me alegra muchísimo»
Una tercera cara añade:
«Importa saber que la sanción no vino del obispo sino del Vaticano. Conviene que se sepa esto, porque si es del obispo, queda como un problema doméstico del obispo de una oscura diócesis contra un cura particular. Pero si se sabe que es del Vaticano, con la firma de Bertone, el entonces secretario de la SCDF, y hoy nada menos que el nº 2 de Roma, se vuelve un problema más grave. Pero ningún medio se atreve a decir que viene de Roma, a no ser PÁGINA 12, a donde ha llegado el documento escaneado con la firma y membrete del Vaticano. Como la carta del obispo de Santiago pide que se oculte este dato, todos tienen miedo de decirlo…..”.
Videos Ariel:
Quien quiera ver a Ariel hablando de diversos temas:
http://www.diariopanorama.com/panoramatv/index.php?SeccPtvID=15&seccion=Cuesti%F3n%20de%20Fe
Referencia de obras:
- Sacerdote, Licenciado en Teología Bíblica por la Facultad Bíblica Franciscana de Jerusalén (Israel), con la distinción de Summa cum Laude, y Doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca, donde obtuvo la máxima calificación por su tesis “La Nueva Jerusalén: ¿ciudad celeste o ciudad terrestre?”. Como parte de sus estudios ha realizado numerosos viajes académicos por Egipto, Jordania, Turquía, Grecia y la Península del Sinaí.
- En la Argentina es profesor de Sagradas Escrituras en el Seminario Mayor de Santiago del Estero; y de Teología en la Universidad Católica de la misma ciudad.
- En el año 1996 fue incorporado a la Asociación Bíblica Italiana, y en 1998 fue designado miembro honorario del Instituto de Filosofía del Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora. En 2003 fue incorporado a la Asociación Bíblica Española. Es Consultor Internacional de la revista Cuestiones Teológicas y Filosóficas, de la Universidad Pontificia Bolivariana (Colombia).
- Desde hace varios años se dedica a la divulgación popular de la investigación científica de la Biblia a través de escritos y conferencias en la Argentina y en el extranjero. Sobre el tema ha publicado más de 170 artículos en diversas revistas de la Argentina, Brasil, Ecuador, Venezuela, Bélgica, Chile, Colombia, México, Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Portugal, Ucrania, Suiza, Rumania e Israel.
- Entre sus obras publicadas figuran: ¿Qué sabemos de la Biblia? en 5 volúmenes; Enigmas de la Biblia, en 8 volúmenes / ¿Puede aparecerse la Virgen María? /¿Prueba Dios con el sufrimiento? / Lo que la Biblia no cuenta / ¿La Biblia dice siempre la verdad? / La Nueva Jerusalén: ¿ciudad celeste o ciudad terrestre?
- Sus libros y artículos han sido traducidos al italiano, inglés, francés, alemán, flamenco, ruso, ucraniano, rumano y portugués.
Página 12. Una condena oculta y mentiras piadosas
Entre los pocos comentarios de la prensa argentina sobre Ariel Álvarez quiero destacar el de W. Uranga, un conocido periodista, que escribió el Página 12, Buenos Aires, http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-111184-2008-09-08.html
Lunes 8 de Septiembre 2008.
El 4 de agosto pasado el obispo de Santiago del Estero, Francisco Polti, hombre del Opus Dei, le prohibió al teólogo y biblista Ariel Alvarez Valdés “hacer nuevas publicaciones o disponer la reedición de publicaciones anteriores”. El cura tampoco podrá enseñar “disciplinas teológicas en cualquier nivel de docencia, incluyendo cursos cortos, conferencias y toda otra actividad análoga”. Se le impide además “participar en la organización y uso de medios de comunicación social, incluyendo Internet, ya sea a través de escritos, grabaciones, filmaciones y cualquier otro tipo de soporte”. Sin embargo, según Polti “el presbítero doctor Ariel Alvarez Valdés no ha sido afectado por condena alguna”, sino que, dado que sus afirmaciones causan “perplejidad” y no son “compatibles con la enseñanza del magisterio auténtico de la Iglesia”, se lo ha “exhortado” para que “revise su actitud en espíritu de humildad, obediencia y comunión, para el bien de toda la Iglesia, y de un mayor y fructuoso servicio ministerial”.
Al tomar tal determinación Polti cumplió con el encargo emanado de Roma, y en concreto del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, que le mandó callar al cura. Con lógica de obediencia debida el obispo asumió la decisión “en ejercicio de la responsabilidad propia de su oficio”, liberando al Vaticano y a Bertone de toda responsabilidad, tal como se lo ordenaron.
En síntesis. Alvarez Valdés no puede publicar, ni enseñar, ni hablar por los medios de comunicación. Pero para Polti esto no es una “condena” sino una “exhortación”. El obispo dice también que en esto nada tiene que ver el cardenal Bertone, como si desconociera una carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), fechada en el Vaticano el 12 de junio de 2002 (oficio 61/98-15187) y que lleva la firma del propio Bertone (ver facsímil) en la que se precisa que “esta Congregación ha juzgado insatisfactoria” la respuesta dada por Alvarez Valdés al pedido de retractación que se le solicitó.
¿Quién es Ariel Alvarez Valdés?
Es un sacerdote católico, teólogo y biblista reconocido
internacionalmente. Nació y vive en Santiago del Espero , donde hasta agosto pasado se desempeñaba como docente en la Universidad Católica y en el Seminario diocesano. Es licenciado en teología bíblica por la Facultad Bíblica Franciscana de Jerusalén, título que logró con la distinción Summa cum Laude. Es doctor en teología bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca (España) y como parte de sus estudios ha realizado viajes académicos por Egipto, Jordania, Turquía, Grecia y la península del Sinaí. Es miembro de la Asociación Bíblica Italiana, de la Asociación Bíblica Española y de la Sociedad Argentina de Teología. Su principal tarea ha sido la divulgación popular de la investigación científica de la Biblia, labor que realizó a través de gran cantidad de libros, revistas y artículos. Entre sus publicaciones más conocidas se cuentan ¿Qué sabemos de la Biblia? (cinco volúmenes) y Enigmas de la Biblia (ocho volúmenes) a las que se agregan otros títulos como Lo que la Biblia no cuenta y ¿La Biblia dice siempre la verdad?. Los trabajos del biblista santiagueño fueron traducidos al italiano, inglés, francés, alemán, flamenco, ruso, ucraniano, rumano y portugués.
¿Qué le cuestiona el Vaticano?
Que sus escritos contienen “afirmaciones erróneas o ambiguas” que no son compatibles con “la enseñanza del magisterio auténtico de la Iglesia” (ver “Las afirmaciones...”). Pero quizá tanto o más que lo anterior, a Roma y a Bertone les molesta que Alvarez Valdés “traspasa indebidamente (su exégesis) del plano de la discusión científica al de la divulgación”. Pareciera que por encima del supuesto error lo que les resulta más molesto es que esto se haga en lenguaje popular y accesible para un público amplio. En 1999 la Congregación para la Doctrina de la Fe había ordenado que todos los textos de Alvarez Valdés fueran analizados por un perito. La conclusión del experto fue, entre otras consideraciones, que los trabajos del biblista “prestan un gran servicio a los católicos poco formados” y que “la notable acogida que han tenido sus escritos en los agentes de pastoral indica un reconocimiento de su servicio a la Iglesia en esta tarea de amplia divulgación”. A Bertone no le gustó el informe y lo tildó de “incongruente” por decir que en el trabajo de Alvarez Valdés hay “afirmaciones problemáticas”, pero que “no son gravemente contrarias a la fe católica”.
Las observaciones y críticas del Vaticano hacia Alvarez Valdés se iniciaron en 1995 a partir de una denuncia realizada por el sacerdote jesuita uruguayo Horacio Bojorje a raíz de un artículo titulado “¿El diablo y el demonio son lo mismo?”. El biblista sostuvo en ese texto que los endemoniados del Evangelio eran, en muchos casos, enfermos con patologías desconocidas en aquella época. Desde entonces las autoridades eclesiásticas comenzaron a exigirle retractaciones públicas y a imponer censura previa a sus publicaciones. En 1999, Tarcisio Bertone, entonces secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe que presidía el cardenal José Ratzinger (hoy Benedicto XVI), demandó que se hicieran nuevas ediciones de los libros de Alvarez Valdés, incluyendo allí las correcciones por supuestos errores, pero además que el cura se retractara públicamente. El texto de la retractación debía ir antes al Vaticano para su aprobación.
¿Qué creer, qué pensar y cómo decirlo?
En diciembre del 2001 y ante la insistencia de Roma, el entonces obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, decidió sacar a Alvarez Valdés del ojo de la tormenta y enviarlo a Salamanca a cursar su doctorado. No sirvió. En carta del 12 de junio del 2002 Bertone rechazó el borrador de retractación por considerarlo “insatisfactorio” y el 22 de octubre del año siguiente el cura recibió un nuevo documento en el que se le dice que debe afirmar según la ortodoxia doctrinal. Después de varias idas y vueltas, en el 2006 finalmente el Vaticano se dio por satisfecho con el borrador de las retractaciones, pero antes de que se publicara, en el 2007, el obispo Polti le hizo saber que se había incorporado un nuevo censor para los textos y les agregó dos nuevas retractaciones a las ocho ya conocidas. Sin embargo el 3 de abril del 2008 apareció una nueva sorpresa para Alvarez Valdés. En una carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fechada ese día en el Vaticano, firmada por el arzobispo Angelo Amato y dirigida al obispo Polti, se adicionó un nuevo “texto para ser añadido al elenco de retractaciones” y se precisó que “el autor no debe hacer ninguna referencia a esta Congregación en la publicación de las retractaciones”. Por entonces Alvarez Valdés había aceptado retractarse a condición de incluir una mención expresa de que actuaba de tal manera por pedido explícito de la autoridad eclesiástica.
El 28 de abril del 2008 el obispo Polti le escribió a Alvarez Valdés para transmitirle todas y cada una de las instrucciones que recibió de Roma, incluyendo “la prohibición de ulteriores nuevas publicaciones de tus escritos, hasta que conste tu maduración teológica y que efectivamente seas alejado de la docencia”. Si bien en esa carta Polti admite que se sujeta a lo que el Vaticano le indica, en su comunicación pública el obispo exculpa a Bertone y asume él mismo la responsabilidad de las sanciones, sosteniendo además que el cura “no ha sido afectado por condena alguna”.
Que no panda el pánico
Podía al menos esperar Alvarez Valdés que sus colegas de la Sociedad Argentina de Teología (SAT) salieran en su defensa, considerando también que una censura a cualquiera de sus miembros podría, en definitiva, terminar afectando la labor científica de los teólogos y los biblistas. Tampoco esto ocurrió. El 1º de setiembre pasado el presidente de la SAT, el sacerdote Víctor Manuel Fernández, recientemente designado decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina (UCA), dirigió una carta a los socios de la entidad en la que insiste, a pesar de las pruebas, en que en el caso de Alvarez Valdés “no hubo intervención de la Santa Sede que de algún modo nos afecte a todos en nuestra reflexión y libre investigación”. Algo así como: “quédense tranquilos, muchachos... no hay nada de qué preocuparse”. Porque, sigue diciendo, “hay sólo una sanción disciplinaria del obispo”. Luego, en un texto de apenas cuarenta líneas, recuerda que la obra de Alvarez Valdés fue sometida a revisión y agrega, de manera inexacta, que “sólo se le pidió que se retractara acerca de un tema relativo a los exorcismos”.
Aunque no defendió a Alvarez Valdés, el presidente de la SAT tranquilizó a la tropa entendiendo que las consideraciones sobre el caso “nos ayudan, una vez más, a precisar bien el alcance de las sanciones, para no dar a entender que cualquier sanción afecta el libre desarrollo de nuestra investigación teológica o exegética en temas que continúan abiertos al debate”. Todo bien. Nada por lo que alarmarse. Mientras tanto, Ariel Alvarez Valdés seguirá sancionado por causar “perplejidad”, no podrá escribir o enseñar hasta tanto no acepte retractarse diciendo además que lo hace por propia voluntad y no a pedido del Vaticano.
La Cripta .Córdoba, 13 de septiembre de 2008
Al Obispo de la Diócesis de Santiago del Estero
Monseñor Francisco Polti Santillán:
( http://www.sintapujos.org/ )
((Ayer salió el tema de La Cripta, una parroquia especial de Córdoba, Argentina. Quien quiera conocer si línea y sus publicaciones, acuda a la página web ya citada))
Ante el Comunicado emitido por su obispado, el pasado viernes 22 de agosto, donde se da a conocer el Decreto del 4 de agosto, y las razones por las que Ud. sanciona al Presbítero y Dr. en Teología Ariel Álvarez Valdés; es que queremos manifestar nuestro sentir.
Somos una Comunidad que muy lejos de sentirnos “perplejos y confundidos por el contenido de las enseñanzas, reflexiones y propuestas teológicas del padre Ariel”, éstas nos hacen sentir reafirmados en nuestra fe, y más bien nos llena de indignación, nos perturba y defrauda, que una vez más desde la jerarquía de la Iglesia, se repriman y acallen las voces de teólogos, exegetas, sacerdotes y laicos reconocidos ampliamente por sus conocimientos, dedicación y compromiso para con el Reino anunciado por Jesús de Nazaret. Lo entendemos como una forma de violencia y autoritarismo anacrónico, que solo provoca desaliento y exclusión, en quienes deseamos vivir en una Iglesia, pueblo de Dios, donde son escuchadas todas las voces, se valora la Libertad de conciencia y nos tratamos como adultos capaces de formar nuestros propios juicios en la búsqueda de poder vivir una fe liberadora para nosotros mismos y quienes nos rodean.
La renovación iniciada en el Concilio Vaticano II, y reafirmada en nuestra América Latina por Medellín, Puebla y Aparecida, donde se nos pide una apertura hacia una mayor pluralidad y respeto por la diversidad de Dones y Carismas, se ve una vez mas traicionada; y para quienes miran “desde afuera” es un anti-testimonio que afecta la credibilidad de la Iglesia, y del Mensaje, del cual Ella es Custodia y responsable de transparentar.
Sabemos que desde hace años, tanto el Vaticano, como diversos Obispos Diocesanos pretenden conducir a la Iglesia de Jesucristo mediante advertencias y sanciones. Nuestra Iglesia deja de ser así “Madre y Maestra” para ejercer un rol represivo y condenatorio.
Seguramente Ud., no volverá atrás de una decisión ya tomada y publicada, porque eso significaría deponer su poder en aras de la justicia y el evangelio.
Pero no queremos dejar de hacerle saber nuestro rechazo absoluto a su juicio y su sanción, a la vez que nuestro aprecio y valoración eclesial de la persona y los conocimientos del padre Ariel Álvarez Valdéz.
Atte.
Consejo Pastoral de Parroquia Nuestra Señora del Valle
Integrantes de la Comunidad Comunidades de Parroquias amigas
Postadata
Lo dicho, Ariel. Ya no voy a publicar mas cosas sobre tu caso, a no se que sean de un tipo sobresaliente, o indicado que se ha resuelto. De ahora en adelante, si no te parece mal, publicaré tus trabajos que son los que de verdad importan. Un saludo y todo mi afecto. Xabier