Mujeres cristianas 9. Suma y sigue, un camino abierto

He venido reflexionando a lo largo de estos días sobre las primeras mujeres cristianas, con buen seguimiento de lectores, con lúcida participación de varios comentaristas. A todos mis gracias.

El tema no era nuevo, aunque no he querido poner hasta el final su origen, para no desalentar a los lectores. Lo que he venido diciendo en los ocho días anteriores está tomado casi al pie de la letra de un libro antiguo titulado Hombre y Mujer en las Religiones, Verbo Divino, Estella 1996, págs. 275-300. Agradezco a los lectores su atención al fijarse en este libro.


Será bueno recoger hoy algunos puntos básicos de mi “octavario” sobre las (algunas) mujeres del NT, con ideas de muchos comentaristas:

Día 1. Primeras mujeres cristianas: Jesús. De Jesús nos queda su libertad soberana ante hombres y mujeres, su interés por ir a lo profundo, al nivel del corazón, en el que todos (todas) somos iguales ante Dios y ante la vida.

Día 2. Reflexión teológica, concilios. Hay en la Iglesia opiniones distintas, remedios diferentes (como en botica), pero en algo concuerdan concilios y dogmas: Cristo es “salvador” (es hombre nuevo, nueva humanidad) como “ser humano” (anthropos, persona) no como varón ni como mujer. Todos los intentos de constituir a Jesús como “salvador” por ser varón carecen de sentido.

Día 3. Ni varón ni mujer (Pablo). El pensamiento de Pablo era volcánico, un gran magma de fuego, de manera que no se le podían pedir precisiones. Pero algo quedaba claro, a partir de (y con) Gal 3, 28: Ya no cuenta el ser varón ni mujer, sino el nuevo ser en Cristo. Desde ese fondo ha de entenderse su pasión por el “celibato”, en especial para las mujeres. Celibato significaba en su tiempo libertad: Ser uno mismo, no depender de un varón… La mujer vale como persona, por sí misma. Ésta es la gran lección de Pablo.

Día 4: El varón es cabeza, la mujer es cuerpo (Efesios). El autor de Efesios había querido fundar el matrimonio en Cristo. Su intento fue bueno, pero le sobrepasaba. No tenía “herramientas” sociales y conceptuales para resolver el nudo de la cuestión. Por eso nos quedamos sólo con su formulación de fondo: Que cada uno se entregue totalmente al otro (como Cristo); que cada uno se someta en amor al otro, para así compartir la vida (sin que nadie sea siervo de nada, sino persona en amor compartido). Véase que el matrimonio vale por sí (dos personas)… Efesios no habla de prole (que bueno es que venga, si bien se quiere).

Día 5. Un patriarcado de amor (Pastorales: Timoteo y Tito). Unos discípulos de Pablo quisieran conservar su herencia y para ello tuvieron que pactar con normas sociales y estructuras establecidas… Quisieron convertir el patriarcalismo del ambiente, creando un patriarcalismo de amor, con varones buenos dirigiendo en armonía a unas respetuosas mujeres… para dar a todos buen ejemplo. Hoy las cosas han cambiado y ya no se puede hablar de un patriarcalismo bueno, sino de una comunión de amor entre iguales. Pero queda la intuición básica: Sólo un hombre (o mujer) maduro en amor puede ser ministro de la Iglesia. Para 1 Tim y Tito un ministerio de célibes sería (por lo menos) muy extraño y peligroso.

Día 6. Juan: María la madre y la Samaritana misionera. Pasando al mundo del evangelio de Juan nos encontramos en primer lugar con dos mujeres protagonistas: La Madre de Jesús que simboliza y promueve el paso del AT (de Israel) a la Comunidad del Discípulo Amado… y la Samaritana, una “traviata” convertida en creadora de Iglesia (lo de “traviata” hay que entenderlo quizá simbólicamente). Ni la madre de Jesús ni la samaritana son extraviadas sino las primeras bien halladas de la Iglesia.

Día 7. Marta. Seguimos con el evangelio de Juan. Marta aparece allí como la primera “confesora”: La primera persona que es capaz de expresar el sentido de la fe y del camino de Jesús (antes que Pedro, y sin negarle). Recuperar el camino de Marta, servidora y confesora, creadora de Iglesia es un legado fundamental de Juan.

Día 8. María Magdalena. El octavario ha terminado con María Magdalena, la amiga, la impulsora del camino de Jesús. Sin ella no se entiende la iglesia, sin ella no seríamos cristianos, ni conoceríamos plenamente a Jesús.

(Dejo por ahora la serie de las Primeras mujeres cristianas… Pero antes quiero contar la historia de algunas mujeres de Israel, pues por eso he sacado un libro sobre el tema).
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