Están más acabados que la Chelito.

Lo que suponíamos. Están a punto de bajar definitivamente el telón. No les va nadie. Ya tiene más presencia mediática el esperpento de Lumen Dei que la famosa Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII.

Llevaban años hablándonos de los mil quinientos asistentes. Curiosa cifra que se repetía todos los septiembres. Y nunca una fotografía de un gran local abarrotado. Si alguna vez se escapaba alguna mal se contaban cien personas.

Pues esta año, el nada sospechoso El Periódico, no se atrevió a repetir la cifra mágica que ya nadie se creía y nos habla de ''en torno al millar de personas''. Con lo que, conociendo las simpatías del medio, el lector normal podría pensar en trescientos o cuatrocientos asistentes.

Pero como ya son tan pocos ni pueden difundir las consignas y al cronista de El País no le llegó. Y, sin proponérselo, pues es manifiesta la simpatía del medio hacia el congreso, terminó de hundirles en la miseria.

''Al congreso, el vigésimo octavo de esta organización, están convocados casi unh centenar de personas, en su mayoría mujeres y personas dedicadas a la enseñanza de la religión en las escuelas públicas y concertadas''. Es decir, la nada.

Por primera vez en muchos años el señor González Bedoya ha hecho un buen servicio a la Iglesia. Manifestarnos el poder de convocatoria de eso que tal vez algún incauto podría pensar que tenía alguna fuerza.

Y si hubiera añadido cual era la edad media de los asistentes pues ya el apaga y vámonos. Nunca mejor dicho.

Ya no cabe decir aquello de menos lobos, caperucita. Porque ya no hay lobos. Alguno desdentado, con muletas y dodotis a punto de entrar en un geriátrico. Eso no se va. Ya se ha ido. Creo que es una buena noticia.
Volver arriba