El arzobispado de Santiago no juega en Bolsa

Cuenta El Correo Gallego que el Arzobispado de Santiago no se juega el tipo. Sus arcas pierden fuelle cada año que pasa y las opciones para engordar capital no abundan. La Iglesia compostelana dispone de 31,5 millones de euros para afrontar el presente ejercicio, un 2,63% menos que en 2007. Pese al agujero negro que dibuja el horizonte, la curia prefiere resignarse e intentar salir adelante con las aportaciones de los fieles y la gestión de su propio patrimonio. Aunque otras diócesis como Astorga, Burgos o Madrid han multiplicado bienes con inversiones en Bolsa, Santiago siempre ha mostrado una actitud mucho más conservadora. No obstante, la aventura en el parqué de las circunscripciones más pudientes llega a su fin.

La recesión económica azota sin piedad a todos los sectores y la cúpula eclesiástica no se queda atrás. Según publicaba ayer el diario El Economista, la Iglesia acaba de liquidar y disolver su principal sociedad de inversión, Umasges. Esta firma, que llegó a controlar participaciones valoradas en más de 10 millones de euros, no ha sido la única en la que el clero ha puesto sus esperanzas. De Gran Premiere también se ha ido, pero en Vayomer todavía tiene 6,6 millones de euros. La mayor parte está en Letras y Bonos del Tesoro, es decir, en renta fija.

En Santiago no se produce tal estampida porque los fondos nunca han ido a parar a ninguna sociedad de inversión, indicaban ayer a este diario fuentes del Arzobispado. Salvo indicaciones puntuales de la Conferencia Episcopal Española, la curia compostelana gestiona su propio capital siguiendo, en términos generales, un comportamiento muy conservador. Los fieles siguen siendo su principal fuente de ingresos.

Las aportaciones voluntarias de los feligreses podrían dejar este año al clero de la capital gallega algo más de 10,8 millones de euros, según las cuentas previstas para 2008. A través de la administración de sus bienes (alquileres, exposiciones, etc) podría embolsarse casi siete millones de euros. La venta de inmuebles y fincas rústicas podría reportar a las arcas del Arzobispado hasta 5,2 millones de euros, un 22% más que en en el pasado ejercicio.

El recorte de subvenciones (26,7%) se ha hecho notar. Sin embargo, la Iglesia confía en que las aportaciones voluntarias en la Declaración de la Renta aumenten casi un tres por cien, lo que se traduciría en más de 4,4 millones de euros. Aunque la economía eclesiástica no está para demasiados sobresaltos, en la última actualización del presupuesto también ha habido aumentos de sueldo.

Los curas cobran este año un poco más. La subida ha sido discreta, su nómina apenas se incrementa por encima del salario mínimo (600 euros). Las bajas en el sacerdocio y la incorporación a cuentagotas de nuevas generaciones han permitido aprobar un incremento de un 3,65%.

La crisis no frena la expansión

Paradójicamente, la crisis no es capaz de frenar la expansión de la Iglesia. Ni siquiera el pinchazo de la burbuja inmobilaria modera el ansia de construir casas del Señor. El Arzobispado de Santiago destinará el 45,6% de sus fondos a nuevos templos. La partida prevista para este curso supera los 6,3 millones de euros, y el pellizco que corresponde a Santiago se invertirá en la adquisición de suelo en San Lázaro, Meixonfrío y Santa Marta. El resto se reparte entre la recién inaugurada iglesia de Os Rosales (A Coruña), la ejecución de otro edificio en la misma ciudad (Santos Ángeles) y la compra de terrenos para otras sedes en la capital herculina .
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