"Y un palacio episcopal de desbordante interés pastoral" Antonio Aradillas: "Tortosa, la catedral de las embarazadas"

Catedral de Tortosa
Catedral de Tortosa

"La tarraconense 'Fidelísima y Ejemplar Ciudad de Tortosa', sede episcopal a la vez, se ubica en la desembocadura del río Ebro, padre-madre de la Península Ibérica"

"Las crónicas refieren que la actual catedral–basílica de Santa María está edificada sobre otra románica, construida, a la vez, sobre una mezquita y esta sobre un 'foro romano'"

"Imágenes de santos y santas, al igual que de los principales misterios y pasajes de la religión cristiana, tanto en escultura como en pintura, se hacen presentes con arte y capacidad de educación en la fe"

"Capítulo aparte, y sobre todo para multitud de devotos tortosinos, demanda la visita y estancia en la Capilla Real, dedicada a Nuestra Señora la Virgen de la Cinta y su bella historia de amor a los habitantes y a sus mujeres embarazadas"

"Del palacio episcopal, destaca el hecho de su declaración como 'Monumento de Interés Nacional', ya en el año 1931"

"Ante marco tan espectacular y grandioso y de tales armoniosas proporciones, se me ocurre la idea de que podría servir como pasarela de un desfile de modelos..."

"...El vestuario litúrgico, y extra-litúrgico, de los canónigos, sobre todo en determinadas diócesis, precisa revisión y ascética. Es excesivo, y poco o nada 'religioso'"

La tarraconense “Fidelísima y Ejemplar Ciudad de Tortosa”, sede episcopal a la vez, se ubica en la desembocadura del río Ebro, padre-madre de la Península Ibérica. El nombre latino fue el de “Iberia romana Dertosa” o ”ciudad de las piedras”. Para los árabes fue “Turtusshsa”, capital “inexpugnable” de una taifa, a la que, ya cristiana, bautizaría definitivamente como “Tortosa” al reconquistarla el conde “feminista” Ramón Berenguer IV, precisamente “el último día del año del Señor 1148”. Del mismo se dice que fue fundador de la “Orden del Hacha”.

Además de los Caballeros de la Sagrada Orden del Temple, los peregrinos, sobre todo extranjeros, de Santiago de Compostela le confirieron notable importancia, con huellas dejadas en edificaciones tales como los hospitales de san Marcial santa María, Santa Cruz, Plaza de sant Jaume, Portal del Romeu o Romeus, y diversidad de imágenes del Apóstol santo, con la curiosidad, también santa, de que todas ellas lo representan como “peregrino” y ninguna como “caballero”, y menos como descabezador de moros.

Las crónicas refieren que la actual catedral–basílica de Santa María está edificada sobre otra románica de los tiempos regios de Ramón Berenguer IV, construida a la vez, como la mayoría de los templos cristianos, sobre una mezquita. El lugar elegido en este caso fue anteriormente “foro romano” del que hay restos importantes en las murallas de la ciudad y en la propia catedral. Se dice que la construcción del templo catedralicio tan solo duró una veintena de años, aunque posteriormente le fueron añadidos el claustro, con diversidad de dependencia y adaptaciones de diversos estilos, hasta hacer del recinto un verdadero, pero armonioso, muestrario.

Imágenes de santos y santas, al igual que de los principales misterios y pasajes de la religión cristiana, tanto en escultura como en pintura, se hacen presentes con arte y capacidad de educación en la fe. “La Coronación de la Virgen por su Hijo”, destaca entre todos ellos. En el altar mayor, la Virgen con la advocación de la Estrella, es referencia devota. Se refiere que fue tallada, y policromada, exactamente el año 1351. Los púlpitos son de la escuela flamenca. La reja del presbiterio es un modelo renacentista de incalculable valor.. También lo fue el coro en sus tiempos, allá por el año 1587.

Es de notar que, por la catedral, sus capillas y sus correspondientes retablos, “desfilan” un número notable de personajes representativos del Antiguo Testamento, con mención predilecta, muy singular, para las mujeres, como Débora, Judít, Rebeca, Abigail, Isabel, Marta, Raquel, Ester… además de las mártires cristianas Cándida y Còrdula,

Capítulo aparte, y sobre todo para multitud de devotos tortosinos, demanda la visita y estancia en la Capilla Real, dedicada a Nuestra Señora la Virgen de la Cinta. Reconstruida en el año 1672, con retablo en mármol, la piadosa tradición, con toda clase de detalles, refiere, que la Santísima Virgen, revestida con diversas cintas, se le apareció a un canónigo del cabildo de la santa Iglesia Catedral –algunos cronistas aseveran que fue a más de uno, aunque no citan su nombre,- y, despojándose de una de las cintas de su vestidura y fajín celestial, se la entregó “como signo y señal de su amor a los tortosinos y a sus mujeres embarazadas de la ciudad”. Ya el año 1333 hay referencia de tan singular “aparición y milagro” en el inventario catedralicio. La historia de los relicarios, tan artísticos como ricos, que guardan las dos partes en las que está dividida de la cinta, está llena de episodios, de tanto relieve como los de la “redención” de los cofres a punto de ser exportados a México a bordo del yate “Vita”, en la Guerra Civil Española…

El claustro de la catedral es del siglo XIII. En sus galerías llaman la atención multitud de lápidas funerarias de nobles y canónigos, con particular relieve para una redactada en latín, hebreo y griego, con particular remembranza judaica. El campanario fue destruido en la Guerra Civil, y en la actualidad tan solo cuenta con ocho campanas, una de las cuales, con regularidad, emite cantos piadosos. El Tesoro Catedralicio merece especial, con referencia a una parte del misal conocido como de “San Rufo de Avignón”, del siglo XII, con cubiertas de esmalte, un inmenso tapiz de Flandes dedicado a la Pasión del Señor, y anillos, báculos y guantes de obispos del medioevo…

Palacio episcopal

Si a estas alturas de la historia eclesiástica, todos los palacios episcopales –por “palacios” y por “episcopales”- merecen reflexión religiosa a la luz del concilio Vaticano II, con interpretaciones del papa Francisco, estas edificaciones palaciegas anexas a las catedrales, la demandan con santo apremio, sensatez y coherencia. En el peregrinar por las rutas de las catedrales, de España, precisamente el de Tortosa suscita desbordante interés pastoral.

De entre las alabanzas arquitectónicas con las que ha sido, y es, obsequiado este palacio, destaca el hecho de su declaración como “Monumento de Interés Nacional”, ya en el año 1931. “Es el más precioso ejemplo de palacio gótico” y el “más noble, importante y bello de todas las diócesis de Cataluña”. “Es una verdadera joya de la arquitectura civil y exponente destacado de lo que fuera la Corte tortosina”. Por cierto que fue recompuesto por el organismo de “Regiones Devastadas” cuando aquello de la Guerra Civil, y en la actualidad sigue siendoresidencia habitual del obispo, salón de recepciones solemnes y, a la vez, en el mismo se ubican las oficinas diocesanas.

La historia refiere que mandó construir el palacio el obispo Berenguer de Prats, que rigió la diócesis los años 1316-1340. Su puerta principal da a la catedral y la otra, al río. Las dos son sublimes obras de arte escultórico. Por su fachada desfilan muestras únicas del gótico tortosino. “La Mare de Deu” y diversidad de imágenes religiosas, le confieren solemnidad, devoción ate y cultura. Los exteriores de tan noble edificio se recuerdan con facilidad y satisfacción artística y sus dependencias giran alrededor de un patio central.

En sus galerías, y en salas y salones, aparecen pinturas murales de valía excepcional, originales, de influencia italiana, dentro del naturalismo del siglo XIV, restauradas recientemente con la ayuda de la “Generalitat” y, por supuesto, de la Iglesia. La escalera, de caracol, o flotante, que lleva al segundo piso, es modelo de construcción, presente en los manuales del ramo.

Toda clase plácemes para la capilla palaciega, comenzando por su pila de agua bendita, de jaspe, sostenida por una mano de forma conopial, con tres escudos y otras tantas rosas doradas que podrían corresponderse con el escudo de armas del obispo feudal que mandara construir el recinto. A ningún visitante del palacio podrá pasarle desapercibida la grandeza y el arte de la galería con sus bellas arcadas.

Palacio episcopal de Tortosa

Pasarela

Ante marco tan espectacular y grandioso y de tales armoniosas proporciones, se me ocurre la idea de que, además de seguir prestando los referidos “servicios pastorales, los responsables de la liturgia y de los cánones, relacionados con los Cabildos catedralicios de España y aún del extranjero, así como de los atuendos respectivos de sus miembros, a los canónigos -en la diversidad de los grados y “dignidades”-, se les facilitara y organizara algo así como un desfile de modelos.

El vestuario litúrgico, y extra-litúrgico, de los canónigos, sobre todo en determinadas diócesis, precisa revisión y ascética. Su armario, en ocasiones, es igual, o superior, al de los mismos obispos, hasta en el color y en sus matices. Es excesivo, y poco o nada “religioso”. La sagrada liturgia ni es, ni debe estar, para convertirse en función o espectáculo. Ni para suscitar escándalo alguno ante el personal, fieles cristianos, meros asistentes y poco o nada, partícipes en las celebraciones, y más cuando forman parte del ya “ex -devoto sexo femenino”. Al atuendo canonical, tanto al de calle, como al litúrgico, le falta un buen “repaso” post conciliar y “franciscano”

Es posible que cualquier firma comercial especializada en “objetos sagrados” no rechace la posibilidad de promocionar un evento de estas características, exactamente en las instalaciones del palacio episcopal tortosino, único en su género. Los medios de comunicación social se encargarían larga y suculentamente de difundir la noticia.

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