"Jaén será Jaén y en sus serranías y campiñas, ejércitos de olivos" Jaén: La catedral del "Santo Rostro"

"El año 1308 fue destruido el templo-mezquita, hasta que en 1534 el Cabildo Catedralicio decidió hacer suyo los planos presentados por el genial arquitecto Andrés de Vandelvira"

"Conocida por la del 'Santo Rostro'; una historia-leyenda asegura que la Verónica le limpió a Jesús el sudor, la sangre y las lágrimas con el paño en la Vía Dolorosa, y san Eufrasio, el primer obispo jiennense, la llevó a Jaén cuando el "saco" de Roma"

"El título de la 'Catedral de los Balcones' conferido a la de Jaén responde a ser esta distinguida universalmente, por estar todo el sagrado edificio rodeado de tal ornamentación"

"La catedral de Jaén es modelo y ejemplar preclaro del Renacimiento, con sus correspondientes aditamentos barrocos de la más excelsa y triunfante religiosidad popular"

"El recorrido por las capillas es equivalente a como si el mismo se efectuara a diversidad de estilos, pero con mayores proporciones de armonía, arte y riqueza"

"El Museo alberga una prestigiosa colección de pintura y escultura, sobre todo, barroca, además de su célebre 'Tenebrario o Hachero'"

"Salvajemente bombardeada la ciudad de Jaén por la 'Legión Cóndor' en la Guerra Civil, la catedral no sufrió daño alguno por conocer los alemanes que era una cárcel para los de las 'derechas' o 'nacionales'"

"Pero la catedral, cabeza de la diócesis, no es tan solo el maravilloso templo, diseñado y, en gran parte realizado por Andrés de Vandelvira. Es, está, reside, adoctrina y reza en los templos de la ciudad"

De acuerdo, o en desacuerdo, total o parcial, el hecho es que la mayoría de las catedrales están construidas sobre los cimientos de leyendas o “narraciones de sucesos fabulosos o imaginarios, generalmente basados en un hecho real”. Tal definición se actualiza en la catedral de Jaén, la antigua “Auringis”, que conquistara Publio Cornelio Escipión el año 207 (a.C.), y de la que la tradición posterior asevera haber sido convertida al cristianismo gracias a la actividad pastoral de san Eufrasio, uno de los Siete Varones Apostólicos.

A partir del año 712 la conquistaron los árabes y la llamaron “Yayyun”, más tarde “Geaun” que, por la situación geopolítica estratégica de la misma, quiere decir “lugar de paso de caravanas”. La historia refiere que en 1246 el rey Alhamar de Arjona la entregó a Fernando III “El Santo”, quien en la primavera del mismo año trasladó a ella la sede episcopal instalada en Baeza..

Cristianizada y “episcopalizada” ya con todas sus consecuencias, fruto de las pingües razias o “excursiones de castigo”, que desde la nueva sede efectuaran los soldados “cruzados” jiennenses sobre las tierras moras, motivaron que la Corona de Castilla le otorgara el título que perdura en su escudo de armas de “Muy noble, famosa, y muy leal ciudad de Jaén , guarda y defensa de los Reinos de Castilla”. Es incuestionable que la gloria del desarrollo de esta ciudad andaluza está vinculado al establecimiento en ella del Condestable don Miguel Lucas de Iranzo allá por los años 1460-68, valido de Enrique IV.

En el solar que ocupara lamezquita principal, construida en tiempos de Abderramán II con sus cinco naves, los cristianos, sin escrúpulos religiosos, ni arquitectónicos de ninguna clase, hicieron uso del templo, dedicándolo a Nuestra Señora de la Asunción. El año 1308 fue destruido el templo-mezquita, hasta que en 1534 el Cabildo Catedralicio decidió hacer suyo los planos presentados por el genial arquitecto Andrés de Vandelvira, nacido por cierto en la cercana ciudad de Alcaraz, y quien durante una veintena de años trabajó en la obra. A su muerte trabajaron diversos arquitectos hasta dar por terminado el templo en 1688.

Como dato curioso es de notar la proliferación de leyendas “religiosas” que se empadronaron en la catedral ex mequita, antes de que el albaceteño arquitecto tomara el timón renacentista de la que habría de denominarse la del “Santo Rostro”, Santo Reino”, o la de “los Balcones”. Por lo visto y oído, y a tenor de lo que refieren las leyendas, una pandilla de diablillos se encargó de transportar a Roma a uno de los obispos jienenses, con el fin de que el mismísimo Papa que ocupaba la cátedra de san Pedro le ordenara cambiar cuanto antes de vida de pecado porque la muerte estaba ya a punto de llamar a su puerta.

¿Por qué la catedral de Jaén es conocida como la del “Santo Rostro” o del “Santo Reino”?

La historia-leyenda viene de muy lejos sobre todo si se sigue una de las versiones, en la que se asegura que, en conformidad con los Evangelios Apócrifos, la Verónica, mujer a la que se la conoce y confiere el nombre de santa Marcela, en la “Vía Dolorosa” de Jerusalén en dirección al Calvario, le limpió a Jesús el sudor, la sangre y las lágrimas con el paño, del que por cierto se conervarían y venerarían varios ejemplares en la Cristiandad, como preciadas reliquias.

De esta versión de tan sagrado tesoro, sería responsable portearla san Eufrasio, el primer obispo jiennense. La del “saco” de Roma (a.1527) es fecha a ser tenida también en cuenta en relación con la presencia de tan sagrada reliquia en Jaén.

En otra de las versiones piadosas, se le hace acreedor a Fernando III “El Santo”, al ser su conquistado. En los años 1368-1383, en tiempos del obispo Nicolás de Biezna, hay constancia documental de que ”paño tan santo se halla en un arca precintada con siete llaves”. Se refiere que “no es una pintura, sino una imagen impresa sobre tabla de 22 por 30 centímetros”. Desaparecida en la Guerra Civil, fue hallada en París en 1940. A su venida a España, el joyero de Córdoba, José Francisco de Valderrama, fue encargado de enriquecer la tabla con 191 rubíes, 210 esmeraldas y 193 esmaltes “donados por un noble español”. Reliquia tan singular y piadosa es venerada con devoción por propios y extraños, especialmente los viernes.

El título de la “Catedral de los Balcones” conferido a la de Jaén responde a ser esta distinguida universalmente, por estar todo el sagrado edificio rodeado de tal ornamentación. En la fachada principal, además de grandes estatuas de santos y Apóstoles , destacan nueve balcones, que en la totalidad del templo ascienden a 27 exteriores y 35 interiores, además de cien ventanas, prestándole todas ellas originalidad, armonía y belleza , elementos que han de influir en la ya próxima declaración por parte de la Unesco, de “Catedral Patrimonio de la Humanidad”. A ello contribuirá también el hecho de que la catedral jiennense haya servido de modelo a otras construidas en el Nuevo Mundo, como en los casos de Puebla de los Ángeles, Guadalajara, Yucatán, Potosí, Mérida, Bogotá y otros.

Decididos ya a adentrarnos en la catedral de Jaén, modelo y ejemplar preclaro del Renacimiento, con sus correspondientes aditamentos barrocos de la más excelsa y triunfante religiosidad popular, hemos de equiparnos de gran capacidad de sorpresa.

Referencias prioritarias en el recorrido serán inexcusablemente las estancias trazadas y “vigiladas” personalmente por el propio Andrés de Vandelvira, como la Sala Capitular, el panteón de canónigos, las capillas del lado de la Epístola, la puerta del Mediodía y la armoniosa Sacristía , considerada como una de las estancias más singulares del Renacimiento andaluz.

Catedral de Jaén, interior

El recorrido por las capillas es equivalente a como si el mismo se efectuara a diversidad de estilos, pero con mayores proporciones de armonía, arte y riqueza. El Presbiterio se sitúa en la nave central, donde se hallan también el Crucero y la Capilla Mayor. La sillería del Cabildo, realizada en maderas nobles, constituye uno de los pocos restos del arte mobiliario renacentista en España.

En el listado de las capillas, se les reza a santos Patronos y a santas Patronas, como la Virgen de la Correa, San Eufrasio, Santiago, San Jerónimo, San Sebastián, San Fernando, El Cristo de la Buena Muerte, Virgen de la Cabeza ,Nuestro Padre Jesús -popularmente conocido como “El Abuelo”-, cuya imagen procesiona en la madrugada del Viernes Santo en el marco del más clamoroso e íntimo de los silencios y del recogimiento.

En el recorrido piados por el templo catedralicio, no es posible olvidarse de contemplar el cuadro de la Sagrada Familia, de Salvador Maella, conocido y venerado por el pueblo como “La Virgen de las Tijeras”, en el trascoro, al que la leyenda le atribuye que, a quienes descubran entre las pliegues del manto tal utensilio doméstico, se cumplirá uno de los tres deseos que le haya expuesto a la Virgen.

Sagrada Familia de de Salvador Maella

El Museo alberga una prestigiosa colección de pintura y escultura, sobre todo, barroca, además de su célebre “Tenebrario” o “Hachero”. El antiguo panteón de los canónigos, puertas secreta,y galerías en alto, pueden también satisfacer la curiosidad del visitante y del peregrino , que disponga de tiempo y de humor para ello.

Como dato histórico sorprendente hay que referir que, salvajemente bombardeada la ciudad de Jaén por la “Legión Cóndor” en la Guerra Civil, y destruida gran parte de la población, la catedral no sufrió daño alguno por conocer los oficiales alemanes que los de las “izquierdas”, o “rojos”, la habían convertido en cárcel o prisión para los de las “derechas” o “nacionales.

Pero la catedral, cabeza de la diócesis, no es tan solo el maravilloso templo, diseñado y, en gran parte realizado por Andrés de Vandelvira. Es, está, reside, adoctrina y reza en los templos de la ciudad -“lugar de paso de caravanas” – en los ojos de los gozos y esperanzas de sus diocesanos y de quienes, por piedad, arte y liturgia, pretenden consumar su visita.

Además de la capilla de santa Catalina, instalada por Fernando III “El Santo” en el castillo, en las cercanías de la catedral se ubica el monasterio de santa Teresa, tan famoso por la repostería que elaboran sus monjas, pero más aún por conservarse en el mismo una de las copias manuscritas del “Cántico Espiritual” de san Juan de la Cruz.

Monasterio de Santa Teresa

La iglesia de san Ildefonso, de estilo gótico, es de finales del siglo XIV y luce un mosaico de Santiago Pedrós, digno de elogio, con el recuerdo al cerco de la ciudad por los moros y al descenso de la Virgen en ayuda de los cristianos, milagro efectuado en la noche del día 10 al 11 de junio de 1430, tal y como refieren doctos y píos cronistas de la época.

La Virgen de la Capilla, patrona de la ciudad, es venerada en su templo. La “Casa de la Virgen” está llena de recuerdos y es un verdadero museo mariano. En el interior del Arco de san Lorenzo se le rinde culto a una imagen de la Virgen. El convento de las Bernardas, con su claustro, tiene también mucho de museo y en el mismo destacan las pinturas de Ángelo Nardi.

A la iglesia de san Bartolomé la realza su precioso artesanado mudéjar. El monasterio de santa Clara fue fundado también por Fernando III, con su claustro, y conserva la imagen de un Cristo de bambú, del siglo XVI.

Del tiempo de la Reconquista es la iglesia de san Juan. El rey Juan I donó a los frailes de santo Domingo el convento de su nombre, con buena fachada renacentista de su templo... Sobre antigua mezquita está edificada la iglesia de la Magdalena. Y, por si se quisiera anticipar gastronómicamente algunas de las delicias del cielo, en el monasterio de santa Úrsula las monjas elaboran yemas que son conocidas, bendecidas y alabadas con sus propios nombres monásticos.

Y, por fin, desde las alturas “santa-catalinarias” del castillo, a la sombra acogedora de la cruz mandada erigir por el rey Fernando, le ponemos por ahora el punto y aparte a nuestra visita-peregrinación a la catedral de Jaén, con remembranzas para la coplilla del siglo XIX, que con entidad radical autóctona adoctrina que: “A quien Dios quiso bien,/ casa le dio en Jaén/, que en este Reino santo/, éntrase con pena / y se sale con llanto”.

Tales ecos amables les impedirán a no pocos viajeros escuchar el vocerío del legendario y maldito lagarto -“La Malena”- con carácter de leyenda universal, la docta e invicta Unesco le confiera la categoría de “Patrimonio de la Humanidad” en su género “aterrador”.

Pese a lagartos de tal condición y categoría, Jaén será Jaén y en sus serranías y campiñas, ejércitos de olivos se ordenan y desfilan ejemplarmente en hileras y en son de paz.

La Malena

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