Dos clases de derechos humanos

À propósito de la encíclica social de Benedicto XVI

Es preciso que, en la casa común del mundo globalizado que habitamos hoy, se revisen las cuestiones relativas al reconocimiento de los derechos humanos y los derechos de los pueblos, porque en la política mundial rigen dos clases de derechos humanos muy mdiferentes.

El cristianismo no puede aprobar semejante despropósito, que permite que las desigualdades sociales entre unos y otros países aumenten cada vez más. Lo contrario sería admitir que existen dos clases de filiación divina o dos clases de imagen y semejanza de Dios en el único mundo de todos.

Por este motivo la moderna teología política surgida del C. Vaticano II insiste en que la Iglesia no puede abandonar la línea de tensión entre espiritualidad cristiana y política, escudándose tras la pantalla de un mensaje mítico o alejado de la historia real que viven los hombres y los pueblos.

Por el contrario, ella debe ser la abogada de los paíse pobres y de su derecho a intervenir en la política mundial, de la igualdad en cuestiones de derechos humanos en oposición a los que defienden el Estado de derecho liberal, que no es inocente de la situación creada en el tercer mundo (JB. Metz, "Perspectiva de un cristianismo multicultural").

La nueva teología política europea y la latinoamericana de la liberación, que también es teología política, coinciden en que las dos confiesan a Jesucristo como liberador, es decir, el que abre los ojos a la gente para que vean la injusta represión que padecen.

Descubrir a Jesucristo en el encuentro con los pobres y los marginados es una experiencia evangélica, que ha servido de piedra angular a la teología de la liberación, aunqye se la haya tachado de marxista por el uso que hace del método crítico del marxismo para analizar la realidad social.

A pesar de todo, es la teología que se necesita en un contexto de sufrimiento y opresión y hay que decir una vez más que ha surgido del esfuerzo coherente de suministrar eficacia al amor y a la solidaridad" (A. Da Slva Moreira. Globaizacion: Retos a la teología de la liberación).

Muchos esperamos que el cardenal Ratzinger,que en su día quiso suprimir la teología de la liberación, haya evolucionado teológicamente y que la encíclica social que,como Papa Benedicto XVI, presentará hoy al mundo católico y cristiano responda a las necesidades reales de los pueblos en vía de desarrollo.

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