Nostach hijo adoptivo. A los niños asesinados con el dinero de un sacerdote de Nostach los ha adoptado Dios.

El motivo es bastante baladí, haber veraneado allí de niño cinco años, pero no voy a discutir el nombramiento. Seguramente a ese para mí desconocido pueblo le hacía ilusión tener un hijo adoptivo y no encontró a otro con cierto nombre y más causa que nombrar. Si eso se extiende se podrían multiplicar los hijos adoptivos de los pueblos de España. En unos algún personaje o personajillo habrá parado su coche para tomarse un café, en otros, alguien de cierto nombre habrá estado alguna vez cazando perdices, y no faltará pueblo que tenga alguna guapa moza nacida allí y que dedicada a esa profesión tan antigua y habiendo tenido con ese motivo relación con un futbolista de segunda división decida honrar con ese título a quien disfrutó de los productos de aquella tierra.
Sin embargo, el unir la palabra hijo con el cardenal Nostach rechina. Porque hay hijos que no han nacido porque fueron abortados gracias a los dineros de un sacerdote de Nostach. Y el cardenal se llamó a andana.
Con lo que ha pasado a ser seguramente el único cardenal en activo cuyo rojo es muy singular. En todos los demás miembros del colegio cardenalicio es el de la propia sangre que están dispuestos a derramar por Cristo y su Iglesia. En Nostach el rojo es ajeno. No es el de su sangre. Es el de unas inocentes criaturas que querían nacer y que fueron abortadas con el dinero de uno de sus sacerdotes. No es un rojo de sus venas cardenalicias. Es un rojo salpicado en una miserable carnicería que el cardenal parece haber aceptado con su sempiterna sonrisa. Al menos que sepamos. Porque el cura que pagó abortos sigue en su puesto sin la menor censura pública. Como público fue lo de que pagaba abortos.
Al cardenal lo ha adoptado Banyalbufar. A aquellos proyectos de vida los ha adoptado Dios juntando con amor sus trocitos desgarrados. Ojalá que cuando le toque comparecer ante Él, vestido del rojo cardenalicio, no escuche: Esa sangre no es tuya, es la de estos niños que aquí tienes junto a mí.