El obispo de Lérida.

Uno está dos días fuera de Madrid, como visitador apostólico de una diócesis, y se encuentra con que por fin monseñor Ciuraneta ha presentado al papa la renuncia de su cargo.

Ya sólo queda que la Santa Sede, por caridad, se la acepte cuanto antes y nombre sucesor. Desde Roma me han llamado, en plena visita apostólica, para decirme que ya está nombrado. Pero faltan los últimos trámites y por eso todavía no se ha aceptado la renuncia del obispo de Lérida. Para simultanear la aceptación con el nombramiento.

Bromas aparte, si saliera el que yo pienso va a salir, y cuyo nombre, por supuesto no voy a decir, es para estar de enhorabuena la diócesis, la Iglesia en Cataluña y la Iglesia en España. Es un excelente sacerdote, inteligente y catalán.

Yo ya he dado mi consentimiento. Por supuesto que sigo con la broma. Dios quiera se cumplan los pronósticos. Que hasta podrían hacerse realidad a finales de este mes o comienzos del próximo. Según me informan de Roma. Y esto no es broma. Aunque mi informante pueda estar equivocado.

Si se nombrara a otro os diré que no acerté. Lo que no os diré nunca, en el caso de que el pronóstico resultara fallido, es quien era ese candidato. Y sentiría muchísimo que no saliera.
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