Un obispo que parece que no está y vaya si está.

Su diócesis es un obispado humilde, de pocos habitantes. Pero con muchísima historia y todavía más santidad. Seguro que a la inmensa mayoría de los católicos de España si se les preguntara quien es el obispo de Ávila no sabrían responder. Son otros los que suenan. Pero vaya lotería le ha tocado a Ávila con Don Jesús García Burillo.

Pues ese obispo de apariencia poco notable, es delgadillo, de no mucha estatura y escaso pelo, sin demasiada voz está como muy pocos hermanos en donde tiene que estar un obispo. En el corazón de sus sacerdotes y de sus fieles. A mí me llegan comentarios sobre sus pastores de muchos sitios de España. Buenos o malos. De Don Jesús todos me han hablado bien. Se hacen lenguas de su obispo.

Me tropecé recientemente con un empleado no recuerdo si del obispado o de algún organismo diocesano. Hombre más bien rústico y con aspecto de castellano cabal. Le pregunté que tal era el obispo que tenían en Ávila y se me encaró. Era bajito y pareció como que se estiraba para decirme: Una joya. Y añadió. Cuando me lo encuentro me sonríe, se para, me pregunta por la familia... Y como yo le dijera que eso le ocurriría con todos los anteriores me miró con sorna y me dijo: Si yo le contara... Es la primera vez que para el señor obispo yo soy alguien. Y repitió: Una joya.

Pues son bastantes, y todos coincidentes, los testimonios que me han llegado del actual obispo de Ávila. De pocos pastores he recibido tanta unanimidad. Y por lo que sé, que algo es, siendo obispo en todo momento. Gobernando su diócesis con firmeza y con delicadeza, como un padre querido y respetado que no necesita imponerse a sus hijos porque de ellos sale el amor y el respeto. Como si apenas necesitara potestas siendo tanta su auctoritas. Y ésta ganada sencillísimamente. Con mucho amor, infinita disponibilidad y una permanente sonrisa. Y con una voz bajita pero que todos oyen.

Me encanta poder hablar así de un obispo. Ojalá lo pudiera hacer de todos. Pero, ¿por qué traigo hay aquí a Don Jesús? Pues por una excelente carta que podéis leer en Ecclesia Digital que acaba de publicar sobre el patrimonio artístico de Ávila. Sensata, inteligente, reconocida y sobre todo eclesial. Se le ve hasta en eso enamorado de la Iglesia y de su Iglesia. De toda su belleza que es pobre reflejo de la de Dios. En días iconoclastas Don Jesús no lo es. Y está orgulloso, santamente orgulloso, de las iglesias que tiene encomendadas. Con todo su patrimonio. Que sabe tiene que conservar y legar pues en él está, además de inmenso arte, un amor más inmenso de un pueblo a su Dios y a su Iglesia.

Coincido con aquel castellano en que Don Jesús es una joya. Que el Señor nos la conserve. Y nos dé más obispos como él.
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