Se va otra figura del progresismo eclesial.

Veo en Periodista Digital que acaba de fallecer Hugo Assmann. Brasileño nacido en 1933 o había ya cumplido o los cumpliría en lo que queda del 2008, setenta y cinco años. Era casi de los jovenzuelos.

Sacerdote católico hace ya mucho tiempo que se secularizó y se casó. Ricardo de la Cierva dijo que se había hecho protestante pero no encontré confirmación de esa noticia. Cierto que tampoco he investigado mucho.

Fue sin duda una de las principales figuras de la Teología de la Liberación y posiblemente el más marxistizado entre los de la primera fila.

Pues, otro más, se ha ido sin ver ni atisbos de que vaya a triunfar todo aquello por lo que luchó. En eso su fracaso fue absoluto.

Seguro que ahora algún Bobo de Coria me va a decir que yo soy también muy mayor y que me voy a morir. Pues vaya descubrimiento. Aquí no se queda nadie. Y aunque sea siete años más joven que Assmann el día el el que Él disponga yo también me iré.

Pero hay una diferencia fundamental. Yo me marcharé en la Iglesia en la que nací y a la que he amado. Confiado en la infinita misericordia de quien murió por mí en la Cruz. Con mis sacramentos, mis oraciones, mis sacerdotes.

Ellos quisieron otra cosa. Y de eso no hay nada. Ni siquiera leves apariencias de que vaya a llegar. Mueren en el fracaso. Tras una vida entregada al fracaso.

A algunos les molesta que se les diga pero, lo siento, es así.

De todas formas, descanse en paz.
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