"Como Jesús, ayudemos a resolver lo vital de los demás" El que se engrandece a sí mismo será humillado y el que se humilla será engrandecido

"Este domingo, Jesús nos pide que cuanto hagamos no lo presumamos cuando nos pide que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda"
"El que vive en la verdad haciendo todo lo que debe es alguien que sabe ser prudente al escuchar y meditar en su corazón las sentencias de los otros, como nos recuerda en este domingo el libro del Eclesiástico"
"Necesitamos agradecer siempre. Hacer el bien a quien más lo necesita debe ser un criterio fundamental en nuestra vida cristiana"
"Jesús hace así para con todos, ayuda a resolver lo vital para seguir adelante en la vida: Hagamos como Jesús"
"Necesitamos agradecer siempre. Hacer el bien a quien más lo necesita debe ser un criterio fundamental en nuestra vida cristiana"
"Jesús hace así para con todos, ayuda a resolver lo vital para seguir adelante en la vida: Hagamos como Jesús"
Le enseñanza de Jesús es muy clara en este domingo 22 del tiempo ordinario según relata el evangelista Lucas.
Primero, Jesús nos pide que cuanto hagamos no lo presumamos cuando nos pide que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda.
La persona que confía en Dios sabe caminar en esta dinámica de fe, de no buscar el reconocimiento de los hombres, porque el hombre es traicionero y juega a sus propios intereses, los cuales no son siempre justos sino más bien ventajosos. Es decir que el hombre busca muchas veces la mejor manera de moverse donde puede sacar mayor ventaja y esto lo hace traicionando la verdad, lo justo o a los amigos.
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La persona que pone su confianza en Dios sabe la solidez de lo que vive y hace, sea en el bien como en la verdad. Sabe que al buscar hacer el bien que puede y debe, y esto, conforme a la verdad, aunque sufra por ingratitud o porque no se reconoce el bien que ha hecho en la verdad, entiende que esto permanece de una u otra manera porque ha enraizado las cosas sólidamente.

Quien actúa buscando hacer el bien en la verdad, sabe confiar en una espera de reconocerse la verdad. Esta espera puede ser larga, mediana o corta, pero siempre esperar con confianza.
En el camino de la fe, estamos llamados a buscar lo que permanece porque sólo lo que permanece trasciende.
Jesucristo permaneció en todo fiel a la voluntad y proyecto de Su Padre, venciendo todas las dificultades, adversidades, engaños y mentiras de sus enemigos. Permaneció firme porque lo declaró en su vida pública ante sus discípulos: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; y al final de su vida terrena ante Poncio Pilatos expresó: Yo soy Rey, para eso vine al mundo para ser testigo de la Verdad.
Jesús y sus discípulos por esa verdad fueron humillados, pero al final vencieron.
El camino de la verdad es el camino de la humildad, porque el mundo no reconoce siempre la verdad sino los intereses muchas veces torcidos y convenencieros, y por eso, quien vive la verdad muchas veces debe soportar la humillación.
Segundo, el que vive en la verdad haciendo todo lo que debe y lo hace con esa humildad, es alguien que sabe ser prudente al escuchar y meditar en su corazón las sentencias de los otros, como nos recuerda en este domingo el libro del Eclesiástico.
Qué importante es saber ver y escuchar para conocer todo lo que mueve a las personas, a la manera como lo hace Jesús en el evangelio de hoy de Lucas: mirando como los invitados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola.

Hoy más que nunca debemos observar y meditar en nuestra convivencia humana qué es lo que mueve a cada persona y cómo se revela en ello, lo que hay en su corazón. Esto, para saber dar el lugar a cada quien, con el cuidado que corresponde en lo que es justo y prudente.
Esto último, permite dar el lugar a cada quien como corresponde en lo justo y digno, conforme a la verdad y caridad, generando una convivencia humana fraterna que dé armonía y paz.
No se pisotea ni se humilla a nadie, sino que se respeta a cada persona dándole su lugar y dignidad.
Tercero, necesitamos agradecer siempre. Hacer el bien a quien más lo necesita debe ser un criterio fundamental en nuestra vida cristiana. Cuando se alimenta, se ayuda, se auxilia a quien pasa por una gran necesidad y lo podemos hacer, se le resuelve algo vital que le ayuda a seguir adelante en el camino de la vida.
Jesús hace así para con todos, ayuda a resolver lo vital para seguir adelante en la vida: cuando perdona, cuando sana a ciegos y leprosos, cuando resucita a muertos, cuando evita que apedreen a la mujer adultera, cuando multiplica los panes. Éstos son los pobres que necesitan resolver algo vital para seguir adelante con sus vidas.
Hagamos como Jesús, ayudemos a resolver lo vital de los demás, conducidos en el bien y la verdad con el espíritu de que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda.

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