Huicholes evangélicos perseguidos en Jalisco

CARLOS MARTÍNEZ GARCÍA

Hoy hago un alto en la serie sobre Chiapas que está publicando Protestante Digital. Me lleva a cambiar de tema la terrible situación que viven los indígenas huicholes evangélicos, y el comprobar que las autoridades gubernamentales que debieran hacer cumplir las leyes con su inacción benefician a quienes quebrantan el orden jurídico que juramentaron hacer respetar.


En la medida que el gobernador de Jalisco ejercita su piedad católica, en esa proporción deja de proteger los derechos de los “sectarios”, de los indeseables advenedizos que en sus delirios creen tener derechos. Emilio González Márquez, como buen integrante del conservador Partido Acción Nacional, mira con recelo a los diferentes. Para él la “normalidad” está asociada a la moral católica, y quienes se desapegan de ella en el pecado llevan la penitencia.

Unas pocas familias huicholes (o Wixaritari, en su propio idioma) en Tuxpan de Bolaños, Jalisco, anexo de San Sebastián Teponahuaxtlán, Mezquitic, padecen fuertes hostigamientos de la mayoría tradicionalista. La causa: haberse convertido hace cinco años al credo protestante/evangélico. El grupo religioso disidente es conformado por treinta adultos y entre quince y veinte infantes. El líder y pastor es uno de ellos, José de Jesús de la Cruz González.

El liderazgo tradicionalista presiona al grupo huichol evangélico para que obligatoriamente acepte cargos, por supuesto vinculados a una religiosidad no compartida por los protestantes, y coopere para la realización de las fiestas que se derivan del santoral católico.

Pueden leer aquí el artículo completo de este periodista, escritor e historiador mexicano de fe protestante, titulado Huicholes evangélicos perseguidos en Jalisco
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