La jueza Argibay dice que no es abortista

Patricio Downes (RD).- La jueza de la Corte Suprema de Justicia de Argentina, Carmen Argibay, dijo que ni es abortista ni defiende el aborto, pero calificó como "una tragedia" la muerte de miles de mujeres pobres que acuden a "curanderas", médicos ineptos o personas no calificada en prácticas clandestinas, según la legislación del país. Apuntó contra "influencias terribles", sin nombrarlas, que traban el debate. La semana pasada fue acusada de cometer "apología del delito" por la Corporación de Abogados Católicos.


En una implícita respuesta a estos abogados católicos, la jueza Argibay pidió este martes a los legisladores que traten los proyectos de despenalización. Aseguró que éste "es un problema de mujeres jóvenes, pobres e ignorantes" que no tienen recursos para acceder a la educación ni a los métodos anticonceptivos, en declaraciones a Radio Continental.

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"Yo no defiendo el aborto, no soy abortista ni ando persiguiendo a las mujeres embarazadas para que aborten", ironizó la jueza, pero sostuvo que las complicaciones por la interrupción de la gestación en los sectores más humildes de la sociedad "es causa de muerte materna muy alta en nuestro país. Es una tragedia".

Argibay fue consultada por radio Continental luego que una ONG presentara en la Legislatura porteña los primeros resultados obtenidos de las consultas telefónicas a una línea creada para dar información sobre la interrupción farmacológica del embarazo. La información fue publicada en la edición de este martes de Crítica de la Argentina.

Según esa experiencia, "cada 30 minutos una mujer llama" para saber cómo abortar. La línea telefónica "Aborto, más información, menos riesgos" fue impulsada por la ONG Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto con el objetivo de favorecer el acceso a la información sobre métodos correctos para llevar adelante esa práctica recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Cuando uno tiene los medios, no tiene problemas", sentenció la magistrada, y dijo no entender cómo todavía este tema sigue siendo "tabú".

La magistrada insistió en pedir al Congreso que discuta proyectos relacionados con esta problemática: "Había una iniciativa que no sé si tenía media sanción en Diputados, pero no se pudo tratar en el Senado. Hay una cantidad de influencia terribles", se quejó.

La jueza dijo que si bien a ella personalmente le "gustaría que nadie tuviera que abortar", ésta práctica parecería ser el único horizonte que queda, razonó, luego del "fracaso" en materia educativa y en la provisión de métodos anticonceptivos en los sectores más postergados de la sociedad.

"Dado que fracasamos en la parte de educación sexual, que es obligatoria o debería serlo, por lo menos, en las escuelas para que la gente tenga información, y también fracasamos con la provisión de anticonceptivos para que la gente no quede embarazada si no quiere, muchas veces a las mujeres la única salida que les queda es el aborto", estimó.

Para Argibay, hace falta una profunda "discusión" sobre este asunto. "Cuando se empieza a hablar del tema, aparece quien quiere proponer ideas o dar información y otros, que se limitan a insultar al contrario, al que piensa distinto y no debaten nada", lamentó.

La integrante de la Corte propuso "cambiar el eje de la cuestión y decir: esto tiene que ver con la igualdad y dignidad de libertad para las mujeres".

Argibay agregó que si no hay una clara conciencia social del problema y un cambio de actitud, "a una criatura de 12 años violada, a veces por parientes o alguien de la casa, la obligamos a ser madre, a cargar con una criatura que ella no sabe ni siquiera qué tiene que hacer, ni entiende, y le condicionamos el resto de su vida".
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