¡Obispo de Ourense, ya!

"Debemos ser tan malos que nin xiquera nos nombran bispo", dicen, con su ironía característica, mis paisanos de ourense. El tema se ha convertido en uno de los chascarrillos habituales en tertulias de sacristía y de bar. La diócesis de Ourense lleva más de un año (un año y un mes) sin obispo. Y no parece que su nombramiento esté al caer. Quizás en otoño. Un caso paradigmático de las disfunciones que provoca el actual sistema de nombramientos episcopales. Un sistema en el que el pueblo no tiene nada que decir. Todo se lo guisa y se lo come el Nuncio, que consulta a unos cuantos miembros del alto clero. Y, por supuesto, la Congregación de Obispos vaticana.

Pues bien, una de dos o de tres. O el Nuncio, Renzo Fratini, no propone las ternas adecuadas y, por lo tanto, se las rechazan. O, en Roma, algún cardenal que conoce bien la zona (Rouco es de la vecina Villalba) está intentando colocar a su candidato por aburrimiento y con la socorrida técnica del mal menor: "Mejor éste, aunque malo, que seguir con la sede vacante".

¿Qué pecado ha cometido la excelente diócesis ourensana, con un clero entregado a los últimos que van quedando en los pueblos y una gente sencilla, de fe recia y humilde? ¿Es que no hay curas en Galicia y en Ourense preparados para ser pastores de la diócesis? Yo mismo, a pesar de llevar ya muchos años en Madrid, podría darle al señor nuncio Fratini más de una docena de nombres de clérigos con una excelente formación intelectual, experiencia pastoral, integridad personal y profunda espiritualidad.

El sistema de nombramientos no funciona. Como ya decía el Papa San Celestino, "ningún obispo impuesto". El sistema está pensado en base a la cooptación, a los lobbies, a las cordadas, a los amigos, a los padrinos. Y, sobre todo, en base a la seguridad doctrinal (es decir, cuanto más carcas, mejor), lo cual suele llevar aparejada a menudo una seria mediocridad intelectual y una estridente falta de carisma personal y social.

El sistema apuesta por obispos funcionarios y, por lo tanto, poco importa que sintonicen o no con la realidad y con el alma del pueblo al que van a pastorear. Los funcionarios valen para cualquier sitio: da igual un gallego en Sevilla que un andaluz en Galicia. ¿Y el principio de la encarnación, pilar del Vaticano II? ¡De eso ya ni se habla!

La vergüenza de más de un año sin obispo en Ourense quizás demuestre también que no se necesita. La Iglesia diocesana sigue funcionando. Pero, a trancas y barrancas. Porque la Iglesia es una institución jerárquica por antonomasia y una diócesis sin cabeza no puede funcionar adecuadamente. Ya cuesta con obispo, imagíenense sin él...Todo está paralizado. Desde las cosas más triviales (nombramientos, decisiones...) hasta las más importantes, como planes pastorales y de futuro. Una diócesis que lleva más de un año en stand by.

Pero el pueblo de Dios lo aguanta todo. Pasa de obispos o, al menos, no se indigna, no grita, no clama. Eso sí, cada vez se aleja un poco más de una institución que no late ya con el corazón y el sentir del pueblo.

¡Es hora de indignarse también en la Iglesia!

Inundemos Nunciatura con emails: ¡Obispo de Ourense, ya!

José Manuel Vidal

Por si algunos ourensanos y gallegos (o de cualquier otra comunidad del Estado) comienzan a indignarse, éste es el email de la Nunciatura española: nunap@planalfa.es

Y el teléfono: 91 766 8311
Volver arriba