Heroísmo de lo diario

Los canonizados no siempre son quienes más alto han subido en la santidad. El heroísmo cristiano no es tan sólo un ideal, sino una realidad. ¿Que hoy existen menos almas heroicas en santidad? ¡Quién lo sabe! Lo cierto es que si nosotros trabajamos en ello dentro de toda nuestra modestia, habrá dos más.
Eso es lo efectivo para el Cuerpo Místico. ¿Te fijas? Seremos dos más. El mundo será un poco mejor. Dentro de nuestra vida corriente y diaria. Sin grandes pretensiones, podemos resultar elementos influyentes en este terreno espiritual, en el mundo de la fe, en la entrega a Jesucristo. Merece la pena.
Hemos de perseverar. San Bernardo solía decir: "Donde hay amor, no hay trabajo, sino sabor."
Ojalá miremos así nuestra propia abnegación ¡Cuántos años sin practicar mortificación voluntaria! Me parecía suficiente aceptar los sinsabores de la vida, las molestias cotidianas. Eso sí. Hoy me doy cuenta de ser eso muy bueno, mas no suficiente. El Señor desea algo más de nosotros para entregarse a nuestras almas.
Varios pequeños sacrificios practicados durante el día estimulan al alma muchísimo. Incluso dan un fervor decisivo a la esa "tibieza rondante". Sólo así, con una mortificación sencilla, pero constante, llegaremos a ese heroísmo de la vida ordinaria, a las cumbres de la santidad, y… con mucha oración.
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