Hermosa la vi



¡Feliz sábado! De nuevo este título para una obra dedicada a la Virgen, puesto que es un texto latino muy utilizado por los maestros antiguos. De bastante antigüedad es el compositor que vamos a disfrutar hoy, quien además nos visita por primera vez en este rincón de la música. Vamos a darle la bien venida y a aprovechar para conocer a un maestro que seguramente no conozcas (yo casi tampoco) pero que componía con toda la calidad que nos muestra en la obra de hoy.



Te presento a Johannes Lupi (c. 1506-1539), compositor franco-flamenco del que no conocemos su lugar de nacimiento. Su nombre original era Jean Leleu, que era latinizado como Johannes Lupi. Sabemos que con pocos año era niño de coro de la catedral de Cambrai y en 1522 pasó a Lovaina para estudiar filosofía. Cinco años más tarde sucedió a Jean Rémy como maestro de los niños de coro de Cambrai. Era siempre tenido en muy alta estima y se le premiaba con buen sueldo que gastaba casi como lo ganaba. Sufrió de alguna enfermedad crónica que le llevó a una temprana muerte. Tenía un innato talento para la música y era capaz de mezclar cinco o seis voces de una forma de lo más exitosa, con un contrapunto casi perfecto. Tenía un sentido especial por la declamación y tejía melodías muy melismáticas. La armonía que elige está cuidadosamente planeada, más próxima a la escuela de Gombert que a la francesa. Le gustaba trabajar con texturas densas, el contrapunto imitativo, el poco uso del canon y del cantus firmus o algún canto parafraseado.

Vamos a disfrutar de su motete Vidi speciosam sicut columbam, con texto tomado del Cantar de los Cantares bíblico. Está escrito a cinco voces y está compuesto para el día de la Asunción de la Virgen. La obra es asombrosa y muestra el dominio que tenía el maestro de las voces, con todas las características que antes te he enumerado. Una polifonía gloriosa que sirve de ejemplo de por qué este compositor era considerado de los mejores de su época en Francia y de cómo el servicio al texto y el uso de los elementos polifónicos y contrapuntísticos nos apuntan ya a todo lo que florecería en pleno Renacimiento y Barroco.

La interpretación es del conjunto Orlando Consort.

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