Luz y oro



¡Feliz jueves! La obra que te traigo hoy es de una belleza especial, llena de riqueza y de una armonía que te va a cautivar desde el principio. En realidad podemos decir que la composición ha sido todo un éxito en YouTube, gracias también a la grandísima fama de su compositor. Pero por encima de esto podemos disfrutar de una maravilla para nuestros sentidos, para todos. El compositor ya lo hemos tenido por aquí alguna vez y siempre nos ha dejado ese regusto en la boca.



Se trata de Eric Whitacre (1970), compositor estadounidense nacido en Reno, en el estado de Nevada. Que Whitacre es un fenómeno de masas es algo evidente y destaca por sus composiciones para coro, pero también por las obras para orquesta y electrónica, además de dedicarse a dar charlas y conferencias por todo el mundo. Su voz es muy original, sobre todo en Estados Unidos y es muy interpretado entre los distintos conjuntos corales. Desde joven mostró gran interés en la música que ejerció tocando en diversas bandas. En Nevada estudió con Virko Baley, su maestro más importante. En la Juilliard School estudió con David Diamond y John Corigliano. Poco a poco sus obras se han ido haciendo más famosas y grabadas por las discográficas más prestigiosas. Sus obras son muy identificables y cómodas para el oido y en su marca de la casa podemos hallar acordes de séptimas y novenas oídas sobre un fondo de acordes sostenidos en segundas y cuartas. Los acordes realizan a menudo progresiones inesperadas, con elementos aleatorios y otros elementos que, las cosas como son, Whitacre maneja a la perfección.

Esto lo pone de manifiesto en su famosa composición titulada Lux Aurumque. Whitacre reconoce su fascinación por el latín y así llegó al texto de esta obra, dedicado a la Navidad, cuyo original está en inglés. Puede decirse que es su obra más famosa que fue un encargo del Tampa Bay Master Chorale y está dedicada a Jo-Michael Scheibe. Escuchamos texturas que florecen, con una música que poco a poco se va haciendo más radiante, con esos pares de acordes sobre la palabra «Lux». No escuchamos cadencias occidentales sino algo disonante pero bello, con segundas mayores y un solo de soprano que alcanza las alturas. Las voces se asemejan a las de los ángeles bañados de oro que evocan al Niño Dios nacido. En ese momento, el compositor usa una modalidad mayor, con un cambio armónico totalmente inesperado pero que nos lleva al éxtasis.

La interpretación es del Coro de la Catedral de Westminster dirigido por James O'Donnell.

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