Órgano alemán



¡Feliz jueves! Si unimos las palabras órgano y alemán seguro que nos viene a nuestra mente de forma inmediata otra: Bach. Es normal porque J. S. Bach lo dominó todo en su época. Pero hay vida además de Bach y muchos maestros y obras que merecen mucho la pena. Quien nos acompaña hoy creo que ha aparecido por aquí antes pero quizá hace tiempo, por lo que he pensado que puede ser un buen momento para que regrese a nuestra compañía con su imponente música. ¿Te apetece?



Si es así, demos la bienvenida a Vincent Lübeck (1645-1750), compositor alemán nacido en Padingbüttel y, como ves, es contemporáneo de Bach. De hecho, era uno de los organistas más brillantes del norte de su país. Parece ser que fue su padre, también organista, quien le dio las primeras lecciones al instrumento y pronto, en 1675, consiguió un puesto en Stade, cerca de Hamburgo. También era un experto consultor de nuevos órganos y en 1702 se trasladó a Hamburgo para ser organista de la Jakobskirche; permaneció en esta ciudad hasta su muerte. Gran parte de su música se ha perdido y la brillantez de lo que se conserva nos hace entristecernos por el hecho de no haberse conservado más música. Su contrapunto es muy imaginativo y sutil. Escribió algo para clave también y música vocal, aunque en esto no era tan excepcional como a los teclados. De todas formas, en su producción hay diversos tipos de obras que merece la pena. Aunque lo que merece la pena es conocer más a este gran maestro, una verdadera institución en su tiempo, cuyos preludios preludian (valga la redundancia) la poderosa música de ese otro genio que era Bach.

Escuchemos hoy su Praeambulum y fuga en re menor, LübWV 11. El estilo de la composición recuerda al de Buxtehude, con esos momentos llenos de fuegos artificiales, fugados, poderosos, con otros más sosegados. Además, las notas repetidas también son características de este estilo típico, por otra parte, del norte de Alemania. El organista debe emplearse a fondo y sacarle todo el partido también a la registración del instrumento. Al pedal tiene que ejecutar pasajes llenos de fuerza y también de exigencias. La composición está dividida en diversas secciones y con el discurrir de las mismas nos respondemos a por qué el maestro era considerado toda una autoridad en la música para órgano.

La partitura de la composición puedes descargarla aquí.

La interpretación es de Winfried Dahlke al órgano Schnitger de la Iglesia de la Reforma de Weener (Alemania).

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