Una reliquia presente en la liturgia



La actual liturgia católica romana ha pasado por bastantes reformas a lo largo de los siglos. Unas son más logradas que otra pero, indudablemente, siempre procurando mirar hacia adelante para ir actualizando a los tiempos ese gran aparato litúrgico conservado desde hace bastantes siglos. Sin embargo, algunos vestigios antiguos siguen quedando en la liturgia. Uno de ellos es el que te ofrezco hoy.

Algunas de esas trazas (seguro que las conoces): de cuando en la liturgia se usaba profusamente el griego, todavía nos queda el kyrie eleison y el trisagion de los improperios de Viernes Santo. Es cierto que ya no se usa el latín ni el griego, pero están dentro de la liturgia actual.

Otra "reliquia" son las secuencias. Básicamente, una secuencia es un texto que usa una determinada melodía gregoriana y que se cantaba (y se canta o se lee) entre el aleluya y la lectura del evangelio. Precisamente surgieron en torno al siglo IX, como parte final, muy ornamentada, de los aleluyas medievales. Puesto que estos textos solían estar escritos en prosa, a las secuencias también se les llama prosa. En la Edad Media existían innumerables secuencias, para distintos momentos litúrgicos.

El Concilio de Trento, sin embargo, abolió todas las secuencias excepto cuatro de ellas: Veni Sancte Spiritus (del siglo XII, para Pentecostés), Lauda Sion salvatorem (del siglo XIII, para el Corpus Christi), Dies irae (del siglo XIII, para la Misa de Difuntos), y la que nos ocupa hoy Victimae paschali laudes (del siglo XI, para el día de Pascua). Posteriormente, se añadió una más: Stabat Mater (dei siglo XIII, para el día de los dolores de la Virgen).

Posteriormente, ya en el siglo XX, fueron eliminados de la liturgia normal, tanto el Dies irae como el Stabat Marte. Las otras tres se conservan en los leccionarios litúrgicos actuales.

Victimae paschali laudes se suele atribuir a Wipo de Burgundia, aunque su autoría no está clara. Hoy te ofrezco una versión (impresionante) de la melodía gregoriana. El texto de la misma es el siguiente:

--------------------------------------------------------------------------------
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?
A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
--------------------------------------------------------------------------------

Pues aquí tienes estos tres minutitos de verdadera liturgia medieval actual, interpretado por Pierre Cochereau, al órgano de la Catedral de Notre-Dame de París junto con el Coro de Notre-Dame dirigidos por Jehan Revert.

Volver arriba