Casados curas vs. curas casados

La Iglesia católica necesita urgentemente sacerdotes.
Desde hace siglos, pero no desde siempre, el camino reglamentario para acceder al sacerdocio en el rito católico latino pasa por el celibato. La ordenación sacerdotal de hombres casados, cuando tiene lugar en el rito católico latino, como sucedió el 21 de agosto 2005 en Tenerife, es presentada por algunos, con incomprensible exceso de cautela, como una medida excepcional.
Imagen: Evans David Gliwitzki, persona casada de 64 años, se convirtió el domingo 21 de agosto 2005 en el primer ministro de la Iglesia Anglicana que era ordenado sacerdote católico en España. La ceremonia de la ordenación, oficiada por el Obispo de Tenerife, fue "muy emotiva", ya que asistieron a ella la esposa del nuevo sacerdote, Patricia, sus dos hijas y su nieta.
No es imposible que de más en más hombres casados puedan acceder al sacerdocio como ya acceden al diaconado, parte integrante del mismo sacramento sacerdotal. Al dar este paso, sin suprimir la posibilidad de la opción por el celibato, los católicos de rito latino reconocerían al mismo tiempo:
1) la extrema importancia hoy en día de valorizar la santidad del matrimonio,
2) la contribución esencial de los casados a la vida de la Iglesia y
3) la extrema urgencia de procurar sacerdotes a las comunidades que están privadas.
Quedándose en el paso previo de la ordenación de diáconos, las autoridades de la Iglesia dan la impresión de que hay valores y urgencias que no perciben.
Los fieles comprenden que las autoridades de la Iglesia no deseen que los sacerdotes que han asumido el celibato sean infieles a su compromiso, convirtiéndose en "curas casados", pero no comprenden que, en virtud de esta preocupación, hagan obstáculo a la posibilidad de tener "casados curas".