"Salgamos de nuestro miedo, aunque nos llamen borrachos" Un poco de Espíritu, por favor

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"El Espíritu santo es como un espía huidizo con gabardina, la persona más enigmática de la Santísima trinidad"

"Curioso que al Espíritu Santo que nos da 'el conocimiento y la ciencia' pues que sea tan difícil de entender para los pobres creyentes de a pie entre los que me sitúo…"

"Decía mi viejo amigo y cura D. Casto Moro que el Espíritu Santo es el mayor bromista de la historia. Eligiendo persona que jamás superarían un casting para grandes misiones"

"Porque es pura creatividad y movimiento y les trae locos a los hieráticos y conservadores creyentes que se aferran a lo que fue"

"Salgamos de nuestro miedo, aunque nos llamen borrachos, aunque no nos entiendan. Dejémonos llevar por el Espíritu Santo. Como en un baile. Bien agarraditos"

El Espíritu santo es como un espía huidizo con gabardina, la persona más enigmática de la Santísima trinidad. Porque a Dios Padre, personalizado en un anciano hercúleo tipo Charlon Heston, inmortalizado por Miguel Ángel en el techo de la Sixtina lo visualizamos con su triángulo en la cabeza y todo, como una antena parabólica de conocimiento y poder universal. Ya sé que es una pobrísima reducción de Dios a un señor tipo Gandalf, pero es lo que hay.  

A Jesús que es de nuestra especie, lo hemos pintado y esculpido de múltiples maneras, con más o menos acierto, pero lo tenemos bastante controlado.

Pero el Espíritu Santo quedó reducido a una paloma voladora y brillante como una bola de discoteca lanzado rayos sobre los apóstoles y la Virgen María, extrañas lenguas de fuego que se posaron sobre sus cabezas como volátiles duendes flamígeros. Además, cuando te bautizas recibes el don del Espíritu Santo y si te confirmas recibes la segunda dosis, como las vacunas del covid. Y encima te da un montón de dones: 7 ni más ni menos, como los poderes de los superhéroes. No digamos si te da otros como el don de lenguas que curiosamente en alguna ceremonia ha pasado de que te entiendan todos a que no te entienda nadie, ni tú mismo, a que cantes o dances o incluso a que te desvanezcas ante un tsusnami carismático de emociones sin fin…

A fin de cuentas nos es difícil hablar sobre el Espíritu santo. Es el don de Jesús, pero también es Dios. Según Santa Wikipedia:  “Es, además, una compleja noción teológica por medio de la cual se describe una “realidad espiritual” suprema, que ha sido interpretada de maneras múltiples en las confesiones cristianas y escuelas teológicas”. O sea, un pisto. Curioso que al Espíritu Santo que nos da “el conocimiento y la ciencia” pues que sea tan difícil de entender para los pobres creyentes de a pie entre los que me sitúo…

“Ruaj” le decían los judíos, el aliento de Dios que crea, que nos hace respirar. El Espíritu Santo llena el corazón y el cuerpo de María y nace Jesús. El Espíritu Santo es el don que nos envía Cristo para que podamos comprenderle a Él, su historia y su mensaje. Nos impulsa a salir de nuestros miedos hacia los hermanos que son diferentes. Les hablamos con un nuevo idioma que todos pueden entender, porque el lenguaje del corazón es de traducción universal simultanea. Gps que nos guía en la complejidad de la vida, mano que nos acaricia la cabeza cuando estamos cansados, bombona de oxígeno y bocadillo de jamón cuando estamos derrumbados por el maratón de la vida. Fuego que enciende nuestros corazones cuando estamos medio muertos o aburridos. Al Espíritu Santo se le puede describir sobre todo por sus efectos medicinales, sobre todo y todos. (y todas y todes y todis y todus, perdonen…)

Decía mi viejo amigo y cura D. Casto Moro, curioso y políticamente incorrecto nombre y apellido, que el Espíritu Santo es el mayor bromista de la historia. Eligiendo persona que jamás superarían un casting para grandes misiones. Tartamudos, cobardes, traidores, pecadores en general haciendo verdaderos milagros. Eso es cosa del Espíritu Santo, que sigue vivo y actuando, no se paró en el siglo XVII. Surgirán congregaciones, personas, movimientos, nuevos modos de rezar y de comprender a Dios…  Porque es pura creatividad y movimiento y les trae locos a los hieráticos y conservadores creyentes que se aferran a lo que fue.

Salgamos de nuestro miedo, aunque nos llamen borrachos, aunque no nos entiendan. Dejémonos llevar por el Espíritu Santo. Como en un baile. Bien agarraditos.

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