¿Pediréis ahora la dimisión del Arzobispo de Sevilla?

Polémicas no es dado a generarlas. Antes intenta evitarlas consciente que eso perjudica a la Iglesia. Y bien pienso que no es un bocazas. La única pega es la de muchos obispos, cada vez que desentona siempre sale un vicario a matizarle, pero nuestros obispos llevan la política que “antes que rectificar volará un cerdo por encima del Santiago Bernabeu”, aunque digo yo que en su caso será por encima de la catedral.
El caso es que Don Carlos acaba de hacer unas declaraciones muy cabales, situándose en una línea en la que no pocos integristas seguro acaban por descalificar a uno de los obispos mas veteranos de la Conferencia Episcopal, y que además es Cardenal. Dice Don Carlos en una entrevista en la Revista Vida Nueva, que la dirige nuestro excompañero bloger Juan Rubio:
“Si habla [la Iglesia], tiene que estar dispuesta a aceptar las críticas”
“Y ante las críticas [a la Iglesia], lo mejor es reflexionar, rectificar si procede, y explicar las veces que haga falta lo que queremos decir [los obispos]”.
“Es normal que esté lloviendo y que haga este temporal. Eso es lo normal, que llueva. Lo que no es normal es que haya inundaciones, eso es lo extraordinario. No debemos quejarnos tanto, sino construir canales y puentes para encauzar el agua y que no nos inunde”.
“Una cosa es la CEE, es decir, los obispos reunidos en Madrid, y otra cada obispo en su diócesis, en donde se aprecia una riqueza y un trabajo impresionante que no se conoce lo suficiente y que es un bello signo de vitalidad de la Iglesia”.
“Quizá mi manera de pensar abierta y mi carácter puede hacer que me sitúen ahí [en el sector progresista]; lo que sí es cierto es que mi costumbre de diálogo puede parecer un relativismo, pero no lo es”.
“Los religiosos han sufrido lo indecible en estos últimos años. Se han empobrecido en número y ven cómo envejecen las comunidades. También ha sufrido una incomprensión enorme, incluso en la misma Iglesia”.
Pues ahora ya se pueden cabrear con él los integristas, no sería raro que le llamen tibio y pidan su dimisión. Menos mal no he dicho yo esto porque seguro me vendrían a mí a cantar la tabla. A mi me parece que el Cardenal acepta el último escrito de la Conferencia Episcopal como obispo de la Iglesia, pero no lo comparte. Y por lo que me parece este buen hombre escucha con atención y espíritu crítico y autocrítico las criticas a la iglesia. Aunque seguro estoy no traga ciertas demagogias e insultos lanzados por algunos políticos de la izquierda.
Pues en mi opinión, sería ideal que pusieran a Don Carlos de presidente o vicepresidente de la Conferencia Episcopal, y al mismo tiempo Ricardo Blázquez de presidente o vicepresidente. Si apartan al trío calavera va a ganar mucho la Conferencia Episcopal.