Estoy con Sor Lucia.

Es curioso como cierto señor vive la Fe de la salvación dándole todo el sentido que puede a la condenación. Yo si creo que existe el infierno, pero como un lugar de aquellos que no solo rechazaron a Dios en la vida sino hasta en la muerte.

La Iglesia no tiene autoridad ni para colocar al mismísimo Hitler en el infierno. La Iglesia puede discernir quien se salvó por milagros realizados en vida o dando la vida por Cristo en un martirio no buscado. Pero carece de autoridad para nombrar lo contrario de un santo, que sería un condenado.

El juicio de Dios no creo que se base en el castigo, sino en intentar salvar, convencer y rectificar a todo el que pueda en vida y en la muerte. Los errores en la vida se purgan en el purgatorio, donde se padece dramáticamente por ellos. Eso es lo que pienso, y también pienso que un gran defecto de la humanidad como es el ser arrogantes, soberbios y orgullosos ante Dios pueda condenarnos por rechazo expreso de la salvación en el mismo purgatorio.

Por orgullo estoy seguro que un santito (bien confesado en vida, que ha cumplido mil y uno mandamientos) puede hasta condenarse en el último momento ante Dios, si descubre para su sorpresa en el purgatorio que Dios se resiste a sacar al mayor criminal de nuestra historia como Adolf Hitler del purgatorio y mandarlo derechito al infierno, tal vez porque Dios albergue una esperanza. Por orgulloso, soberbio y por arrogante Lucifer se condenó estando en gracia, y lo hizo rechazando a Dios por su forma de ser y de actuar. Pues que nadie lo dude, por orgulloso, soberbio y arrogante se puede condenar exactamente uno mismo al despreciar la misericordia de Dios con el prójimo, y con ese mismo orgullo, soberbia y arrogancia no sería de extrañar que al buen Dios el santito que en vida hizo lo imposible por salvarse le expele con un:

“VAYASE USTED A LA MIERDA”

Al más puro estilo Fernado Fernán Gómez, el cual ojalá controle en la otra vida mejor sus prontos tal y como no pudo hacerlo en esta. Tal vez el rechinar de dientes no sea otra cosa que fruto de la envidia, rabia, coraje, etc, de ver que uno se salva por haber hecho muchísimo menos y sentir que Dios le ofrece misericordia al más miserable de los miserables. Pero Dios es capaz de eso y a saber de cuantas cosas más, y si no te gusta ajo y agua.

Mi respaldo a Sor Lucia. Seguro estoy que Dios tiene puesto el cartel de cerrado en la puerta del infierno, pero hay quien puede quitarlo para meterse en él por lo mismo que se condenó Lucifer.
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