Unos comentarios sobre el funeral.

El rey y la reina estaban a la altura, iban saludando a los familiares y víctimas. Zapatero y Sonsoles no lo sé porque aunque les vi por la tele, no pude ver si daban el pésame. Luego y aunque me duele reconocerlo, Esperanza Aguirre a la altura, saludaba a todos y daba sus ánimos.
Pero hay un detalle que me di cuenta, y es que la pandilla de sacerdotes, no dudaron en arremolinarse junto al altar, y desde el mismo al largarse se fueron en procesión sin dar ni un solo saludo. Con esto se ve lo que les importaba el protocolo de la ceremonia por encima de dar el pésame. Si los reyes y los políticos se les veía dar el pésame en la catedral, los otros cogieron las de Villadiego y desaparecieron.
El cardenal Antonio María pasó con su báculo, impasible, delante de todos, podía romper el protocolo, pero no, optó por pasar delante de todos y de forma impasible. Al final intentó arreglar el desaguisado haciendo como un ademán de saludar en la puerta, pero era porque pasaba el rey, el presidente del gobierno, y el resto de personalidades políticas.
Me parece muy bien que se hagan funerales de estado, pero yo estoy acostumbrado a ver que el párroco y coadjutores se bajen del altar tras la misa a dar su apoyo a los familiares. Pues el cardenal con su protocolo y el resto de curas pasan absolutamente de largo.
Tómeselo como crítica constructiva Don Antonio María. Pero va a tener que mandar usted los protocolos al carajo, como hacen sus majestades y los políticos. Usted organizó el funeral y usted y sus curas deben ser más cercanos que ellos a las victimas y familiares, que para ver al clero desfilando ya les vemos en Semana Santa y es suficiente.