Pues donde dijo digo en realidad era Diego.
Los periodistas de la prensa de información religiosa deben de estar encantados con el portavoz de la Conferencia Episcopal. Martínez Camino es un experto en hacer rarísimos equilibrios que al final se tuercen y termina cayéndose él con la baraja. Reconocer a ETA como interlocutor político es inmoral, y al día siguiente Camino se desdice. Contrastemos textos y opiniones.
El 30 de enero aseguraban los obispos:
Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político.
El historial del episcopado, en especial los obispos vascos, ha sido hasta ahora muy favorable de dialogar con ETA. Llega el PSOE al gobierno y cambian de parecer los Antonios. Pues vale, no se puede hablar con ETA, o mejor dicho, que no se les puede considerar políticamente.
Pero ahora resulta a día 1 de febrero me entero que podemos dialogar con ETA. Palabras de Camino:
Hablar con los terroristas, sí, se debe hacer si se puede.
Más adelante dicen que asegura que mientras no se les reconozca como interlocutor político. Ósea, que a una banda de terroristas afines a un ideario un político no trate nadie con ellos nada de política ¿Y para que hablar entonces con ellos? Pues vaya matización y equilibrios del encaminado. Es rarísima, ambigua y muy confusa. Desde luego todo parece indicar que el obispo auxiliar de Madrid intenta pinta más que nadie, sostiene más que nadie y rectifica o matiza como nadie.
Pues yo animo a los periodistas a preguntarle nuevamente si hablar con ETA es inmoral o no, y a ser muy sutiles preguntándole hasta que el Encaminado aclare el lío o rice el rizo. Que ayer dijo esto, hoy dice eso y mañana dice aquello. Y mientras dice, matiza o se desdice protestas contra la Iglesia desde múltiples sectores de la sociedad, y en el Partido Popular encantados porque los ataques no van ahora para ellos, claro que bajo el gobierno de Aznar, el propio José María Aznar cargó contra la Iglesia por no suscribir el Pacto por la Libertades y Contra el Terrorismo. Con esta clase de obispos que dan un pasito adelante y otro después atrás no llegaremos a ninguna parte.
El 30 de enero aseguraban los obispos:
Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político.
El historial del episcopado, en especial los obispos vascos, ha sido hasta ahora muy favorable de dialogar con ETA. Llega el PSOE al gobierno y cambian de parecer los Antonios. Pues vale, no se puede hablar con ETA, o mejor dicho, que no se les puede considerar políticamente.
Pero ahora resulta a día 1 de febrero me entero que podemos dialogar con ETA. Palabras de Camino:
Hablar con los terroristas, sí, se debe hacer si se puede.
Más adelante dicen que asegura que mientras no se les reconozca como interlocutor político. Ósea, que a una banda de terroristas afines a un ideario un político no trate nadie con ellos nada de política ¿Y para que hablar entonces con ellos? Pues vaya matización y equilibrios del encaminado. Es rarísima, ambigua y muy confusa. Desde luego todo parece indicar que el obispo auxiliar de Madrid intenta pinta más que nadie, sostiene más que nadie y rectifica o matiza como nadie.
Pues yo animo a los periodistas a preguntarle nuevamente si hablar con ETA es inmoral o no, y a ser muy sutiles preguntándole hasta que el Encaminado aclare el lío o rice el rizo. Que ayer dijo esto, hoy dice eso y mañana dice aquello. Y mientras dice, matiza o se desdice protestas contra la Iglesia desde múltiples sectores de la sociedad, y en el Partido Popular encantados porque los ataques no van ahora para ellos, claro que bajo el gobierno de Aznar, el propio José María Aznar cargó contra la Iglesia por no suscribir el Pacto por la Libertades y Contra el Terrorismo. Con esta clase de obispos que dan un pasito adelante y otro después atrás no llegaremos a ninguna parte.