Pues hoy hablo de esto cuando iba a hablar de otra cosa.

Hoy pensaba criticar a Zapatero por una promesa ya cumplida creo que desde antes que yo llegase al mundo. Lo pospondré porque me ha parecido que esto último merece una respuesta.

Isaac García Expósito se ha sobrepasado una vez más, y a él parece que no acuden los histéricos que a por mi vinieron. En parte se comprende, cuando yo critico a Zapatero si me sobrepaso muy pocos me dicen algo y otros callan, si me sobrepaso con Rajoy, Argüello o con Rouco aqui ocurre una auténtica revolución de comentarios. Creo que hay que tener espíritu crítico hasta con los que simpatizamos.

El caso es que no estoy para nada de acuerdo con eso de llamar degenerados a los médicos, ni con decir que son peores que los de ayer, y mucho menos voy a tragar cualquier cosa. Para mi hizo Lamela bien en despedir a Montes, ante la duda se hace eso, pero si realmente no ha habido una eutanasia entonces lo que de él se dice es injuriarle y la justicia ha sido muy clara.

Nuestra Iglesia permite el uso de medicamentos para paliar el sufrimiento o curar a los enfermos, siempre y cuando no se aplique con la expresa idea de matar al paciente. Si el medicamento lo mata debido a que el paciente no resistió los efectos secundarios pues que se le va a hacer. Muchas veces se hacen trasplantes de corazón sabiendo que el paciente puede morirse en la operación. También el dar quimioterapia o radioterapia es muy perjudicial, debilita y causa muchos daños, y si el paciente está muy débil puede fallecer. Incluso sería mala suerte que para curar a un paciente de una tuberculosis se le de un antibiótico y resulte ser gravemente alérgico y muera por ello. Pues a un paciente que acude a un hospital con unos dolores horribles y hay que sedarlo, el no hacerlo podría agravar terriblemente su estado o ya me dirán si una persona podría resistir los inmensos dolores tras una delicadísima operación sino fuese por los sedantes.

Es posible que acudiese gente realmente mal a ese servicio de urgencias, tan mal que pidiera ser sedado, y al no serle suficiente el aplicarles más los matasen. O bien es que el doctor Montes ante gente realmente sin arreglo y en situación indescriptible pensó en ayudarles a morir dado que era realmente imposible hacerlo para que vivieran. Es muy duro eso de ver a un paciente sufrir, a saber con qué dolores. En conciencia este médico ha podido pensar que lo mejor es hacer lo que ellos pedían en su desesperación.

La Iglesia no es partidaria de la eutanasia activa, y lo entiendo. No voy a hablar de prevenir eutanasias porque la única prevención es que nuestra ciencia médica progrese y pueda curarlo todo. Pero el insultar a un médico solo por los apoyos de PSOE, CCOO, IU y UGT me parece una pasada. Y lejos de respaldar o condenar yo mismo a ese médico he preferido callarme salvo que alguien me demuestre que en un caso no existió una eutanasia realmente necesaria sino un asesinato interesado y encubierto o bien ayudando a morir a un paciente que tenía realmente arreglo.

Pues no, la medicina no ha degenerado, al contrario, ha llegado a ser mucho más que lo que antaño fue. Y por cierto los médicos jurarían también como hoy antiguamente el llamado juramento Hipocrático, pero aquella sociedad era abortista, eutanásica y hasta infanticida, y desde luego vieron con muy buenos ojos dar muerte a los niños que parecieran débiles para que las familias solo se preocupasen por los fuertes.

Los médicos aquellos facilitaron no pocos venenos para envenenar emperadores, a ricos hacendados o a enemigos molestos. Y por eso muchos decretaron que si fallecían el médico debía morir con ellos porque hasta no se fiaban ni de ellos y seguro motivos tenían. Si hasta el propio Catón (el Viejo) nunca se fió de los médicos griegos acusándolos en sus días de inmorales, corruptores e inmorales, y falleció a sus 85 años negándose a recibir cualquier médico griego, aceptando únicamente sus remedios caseros y médicos romanos.

Pues vaya médicos los de ayer, para mi que los de hoy son muchísimo mejores.
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