No nació boba, se hizo boba.

Se empeñó en cambiarnos la forma de hablar y solo generó escándalo, risas y las peores y más insólitas bromas. Ahora quiere tocar el aborto y no sabe nadie si lo que quiere es aprobar una ley igual o más radical.
Esta mujer, a la que no conocían ni en los orgullos gays, promovida por esa calamidad llamada Manuel Cháves, sin experiencia política en nada, ni experiencia para hablar en público, pertenece a la nueva generación de jóvenes del PSOE que se caracterizan por ser muchísimos de ellos unos inútiles en todo o en casi todo, muy a diferencia de los veteranos socialistas o los que tienen una edad adulta.
Se dicen progresistas y no saben lo que es ser progresista. Creen que progreso es liberalismo y que cada uno haga lo que quiera. Se olvidan que están en un partido que se llama Socialista, que debieran tener una referencia ideológica desde el socialismo. En lugar de eso han caído en la vergüenza de tener como referencia el liberalismo sin entender que el PP ya tiene esa referencia ideológica. La única diferencia entre ellos y el PP es que al PP no le producen arcadas los empresarios y a ellos si.
A mi me disgusta esto del aborto. ¿Cuántas mujeres se ven obligadas por sus circunstancias a abortar en España? ¿Va la ministra con su nueva ley a luchar por ellas? ¿Va a luchar para que no tengan que abortar por sus circunstancias? Yo creo que no. Ella no sabe de nada. Como carece de ideas y conocimientos se ha lanzado sobre los brazos del feminismo más radical y trasnochado creyendo que traerá la igualdad y la justicia social. Pero ella no es ni por asomo una mujer que ha sufrido como mi madre o como mi abuela. A ella tras acabar la carrera la colocaron dentro del partido y nunca ha conocido las enormes dificultades laborales de una mujer. Claro que podría haber aprendido algo viendo su alrededor, pero parece no haberse enterado de nada porque su discurso consiste en pervertir el idioma y dispensar abortos.
Siento ser muy duro con ella, pero a mí las mujeres inteligentes, que tienen experiencia, conocimientos, son observadoras y sienten, que piensan, etc, como es el caso de Maria Teresa Fernández de la Vega, Inés Sabanés, Rosa Díez y Maria San Gil en la política, o bien como algunas profesoras de universidad, me hace despreciar y mucho a las pobres bobas que progresan sin mérito alguno más que por el hecho de ser mujer. Con Zerolo me ocurre igual. No los soporto. Si ella no fuera mujer y el otro no fuese homosexual no serían nadie. Pero todas esas mujeres inteligentes, todas esas luchadoras y trabajadoras, y en definitiva todas esas personas que por su capacidad son algo se ven relegadas por gente inútil que los colocaron a dedo, que jamás han luchado por nada porque todo se lo regalaron, y que se valieron de su género, orientación sexual y amistades para progresar, pero ya que progresan encima su trabajo o no lo hacen o lo hacen mal.